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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

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VICEPRESIDENTE DEL DEPORTIVO ALAVÉS S.A.D.

«La de Izarra es una buena venta, un gran alivio para la continuidad del club», asegura el directivo encargado de las finanzas albiazules

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Benito Martínez: «Al Alavés aún le da para comer, pero no debería abandonar la humildad»
. Benito Martínez trabaja para mejorar el futuro del Alavés, que pasa primeramente por la permanencia del equipo en Segunda. / RAFA GUTIÉRREZ
Los números son su fuerte. En tiempos de supervivencia en Mendizorroza a Benito Martínez le toca sumar y restar, ahorrar, el papel de malo. Rompe su discreto protagonismo para explicar a EL CORREO la situación financiera del Alavés.
-Corren tiempos de crisis generalizada. ¿Es más acuciante en el paseo de Cervantes?
-Sí. El Alavés está enfermo, enfermito.
-¿Y cómo lo sobrelleva?
-Pues trabajando duro y sin mirar atrás.
-¿Hasta para comprar papelería hay que hacer cuentas?
-No sale un euro sin que sea estrictamente necesario. Ingresos igual a gastos. Ésta es nuestra consigna. Estamos malviviendo. Al entrar nos encontramos una casa en ruinas y ahora se trata, con tiempo, de ir arreglando habitación por habitación sin lujos.
-El fútbol, en general, hizo 'crack' antes que la economía.
-El fútbol ha vivido muy por encima de sus posibilidades. El Alavés, también. Todos los clubes con los que tratamos están en parecida situación a la nuestra. Los ingresos son los que son, así que tiendes a recortar gastos, pero llega un momento en que es imposible hacerlo más. Son muchas las obligaciones de pago. Algunas heredadas a las que debemos corresponder. La plantilla es nuestra herramienta de trabajo, de ella vivimos, y esto no es una empresa al uso por mucho que se le compare. Nos hubiera encantado entrar en un club saneado, y ahí se podría haber visto nuestra tarea, pero ahora nos toca tapar los agujeros de otros.
-¿Es más ingrata?
-Desde luego. Hay que tener en cuenta que en el Alavés había trabajadores, futbolistas, con contratos altos y largos a los que de la noche a la mañana se les dijo que no se contaba con ellos. Había que negociar e indemnizarles. Es muy complicado. Aunque ya menos, la mala herencia sigue ahí. En su día comparé al Alavés con un ascensor en caída libre. Se ha frenado, aún no se ha parado, pero hay que pensar que en dos o tres años tendrá que emprender la subida.
-¿Con ustedes en la dirección?
-La idea del consejo de administración es la de equilibrar las cuentas y, una vez que se logre, no pretendemos apoltronarnos. Será el día de anunciar que la situación se ha normalizado gracias al esfuerzo de la familia de Fernando (Ortiz de Zárate) y de abrir la puerta a otros. En la vida hay que cambiar. Puede que a nosotros se nos acabe la ilusión y las ideas por los problemas arrastrados.
-El Alavés, pobre e intervenido judicialmente, se adelantó a los acontecimientos, para acabar amortiguando el golpe financiero y hasta salir airoso.
-Fue pionero en la presentación del concurso, se adelantó a una situación caótica, insostenible. Con el concurso se persiguió que la entidad siguiera viva, que se le pudiera dar una viabilidad futura.
Final de la intervención
-Año y medio de proceso concursal. Demandas, juicios, sentencias... ¿En qué punto se está del camino?
-En el tramo final de la primera fase. Estamos tratando la quita con los acreedores, vamos a ver cómo queda el paisaje del Alavés con la rebaja de la deuda, siendo una sociedad humilde, no pobre. Pobre es el que no tiene para comer. Gracias a Dios a este club aún le da para comer, pero el Alavés no debería abandonar la humildad en el futuro. Tendrá que adecuarse a lo que tiene, ni más ni menos.
-Ya se trabaja en el diseño de un plan de viabilidad. ¿En qué consiste?
-Lo presentaremos al juzgado en febrero o marzo con el visto bueno de los administradores. El plan pasa por reducir más gastos, ajustarse a los ingresos, generar dinero con partidas extras por la venta de bienes o jugadores e ir a una ampliación de capital.
-El aficionado, a la postre, sólo espera que Dmitry Piterman pague por sus atropellos. ¿Será posible?
-(...) No es fácil. Pagaría si el Alavés fuese a la disolución como sociedad, pero como esto no se va a producir, porque el club seguirá vivo, se le pillará algo, que si los viajes de su esposa, que si los MP3, en suma, las acciones de reintegración. ¿Hasta qué cantidad? 300.000, 400.000, 500.000 euros... ¿Más? Difícil.
-¿Emprenderá el Alavés acciones judiciales contra su ex presidente si se prueba finalmente que gestionó la entidad de mala fe?
-Ya estamos haciéndolo. Ya se actúa contra el anterior consejo.
-¿Se le podría acusar de apropiación indebida, de desvío de capitales...?
-No es fácil.
-Piterman está en el punto de mira, pero sus colaboradores, no. Alguna responsabilidad penal tendrán en el despropósito que sumieron a la casa durante un trienio.
-Se está pidiendo al anterior consejo, del que él era su principal responsable como presidente, que responda por las actuaciones ilícitas que se han probado. Éstas están en el juzgado. Hay otras injustificadas. Será el juez quien dictamine si por ellas paga Piterman o los que le merodeaban.
-El Alavés y los poderes públicos han acercado posturas últimamente. El Ayuntamiento le va a reintegrar 600.000 euros por el acondicionamiento de Betoño y la Diputación comprará el antiguo colegio de Izarra por 5,7. ¿Así, con entendimiento institucional, es más fácil cuadrar las cuentas?
-Por descontado. Si el Ayuntamiento y la Diputación no echan una mano, aquí no hay nada que hacer. Con la segunda, desde el principio, siempre hubo sintonía. Al estar concursado, el Alavés no podía recibir subvenciones. Es el rostro feo del concurso. Una vez que éste termine, no nos cabe duda de que con la Diputación se firmará un convenio generoso.
-¿Pasa por Izarra?
-Pues sí. Por desgracia, el Alavés tiene que vender sus activos y éste es uno muy rentable. La Diputación lo quiere. Es una buena venta, un gran alivio para la continuidad del club. Está muy avanzada.
-¿Aprobará la Diputación la reducción de la deuda fiscal a la mitad, que se saldará con Izarra?
-Entrará. Es el principal acreedor y va a aceptar la quita a la mitad y la espera a cinco años. En esto estamos. También se está trabajando con los ex jugadores para que aprueben lo mismo. Es una cuestión muy clara. Se les ha dicho que si quieren cobrar, tienen que hacerlo así. Si no, no hay más que hablar. No percibirán un euro porque la entidad se irá al garete.
-¿Restablecerá el Ayuntamiento al Alavés el uso o cesión de la ciudad deportiva El Glorioso?
-El Alavés ha vuelto a Betoño. El primer equipo ha entrenado allí y las categorías inferiores y la escuela también, pero no volverá a disfrutar de su cesión en exclusiva. Ésta se ha perdido.
-El lunes, el Juzgado de lo Mercantil rebajó el valor de los activos del Alavés -Ibaia e Izarra- a siete millones de euros. Como su deuda asciende a 24, aunque se recorte a la mitad, ¿cómo cubrirá su desequilibrio patrimonial?
-Hay que aguardar a la quita, a que se rebaje la deuda al 50%, más o menos. Entonces tendremos el pasivo real. Con éste menos el activo resultará el balance final del Alavés, que será negativo. Ahí, para equilibrar la balanza, será el momento de decir: 'señor, toca la famosa ampliación de capital'.
-El informe concursal y el de gestión coinciden en la necesidad de acudir a ella, a una nueva emisión de acciones. ¿La da por segura?
-Sí. Hay que hacerla.
-Pues será el momento propicio para que compren títulos aquéllos que con tanto énfasis lo reclaman.
-Se tendrán que retratar.
-Quien deberá hacerlo, seguro, es el presidente Fernando Ortiz de Zárate para no perder su mayoría accionarial. Tendrá que rascarse el bolsillo otra vez.
-Sí. Pero también te digo que hoy, a la vista de cómo están los números del club, difuminar el capital social sería una equivocación, el caos. Creo que es necesario un accionista mayoritario.
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-En 1996, la acción del Alavés salió a 60 euros. Zárate le pagó a Piterman a razón de 300 hace año y medio. ¿Cuánto costará un título en la ampliación?
-Estará más cerca de los 300 que de los 60 euros, aunque en realidad no valga nada.
-En la pasada junta de accionistas se censuró la caída de ingresos por publicidad, de tres millones en tiempos de Antón y Piterman a menos de uno en la actualidad. Desde la presidencia se dio una vaga explicación. ¿La puede razonar?
-Antes, en el apartado de publicidad se incluían también subvenciones públicas y convenios heredados de Primera, que eran muy importantes y que se perdieron. Con nosotros, en esa partida metemos sólo el dinero de los anunciantes. Y en esto estamos en cantidades, 800.000 euros, parecidas o mejores que en el pasado. En tiempos de crisis el departamento de márketing está trabajando bien.
-El mismo dinero, pero en gasto, se destinó al pago de indemnizaciones. ¿Mereció la pena?
-La nómina de jugadores ascendía a once millones y se ha rebajado a cinco. Con las indemnizaciones nos hemos liberado de fichas por valor de seis millones.
-¿Cómo se imagina las finanzas del Alavés al final de este ejercicio?
-Vamos a ver si podemos presentar unas cuentas equilibradas o con algo de beneficio, porque hay que pensar que con el tiempo habrá que ir saldando la deuda.
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