Se anunció en Armentia, pero finalmente el nuevo centro de menores extranjeros no acompañados de la Diputación se abrirá en el edificio de la Fundación Molinuevo del barrio de Coronación, en la calle San Ignacio de Loyola. Aún no hay una fecha concreta de inauguración, pero según las fuentes consultadas, el propósito del Departamento de Política Social y Asuntos Sociales es que se pueda poner en marcha en un par de meses. La gestión correrá a cargo de la asociación Ixuri.
Su apertura no será una mera suma de plazas para atender a la masiva llegada de jóvenes. Todo lo contrario. Su entrada en funcionamiento permitirá cerrar las dependencias habilitadas de forma provisional en el santuario de Estíbaliz desde finales del pasado junio, y donde ahora residen 24 menores. La Diputación ha dicho basta y esto se dejará notar en la gestión de los futuros recursos.
El centro de Molinuevo nace de un mandato de las Juntas Generales de 2006, en el que instaban a la Diputación a abrir un nuevo recinto en Vitoria y no en otros pueblos del territorio como pretendía el PP, entonces en el poder, y que hizo gestiones para ubicarlo en Nanclares y Ribera Alta.
Tras meses de negociaciones, el Gabinete del peneuvista Xabier Agirre llegó en abril a un acuerdo con el Obispado de Vitoria para abrir el servicio en Molinuevo tras la firma de un convenio de largo recorrido -25 años ampliables- que establece un pago anual de 500.000 euros.
Cruz Roja seguirá
El centro, separado físicamente de las dependencias educativas de la fundación, consta de dos unidades claramente diferencias divididas en dos pisos que suman 600 metros cuadrados. Su capacidad, en teoría, es para 24 chicos.
Pese a que se dejarán de utilizar las dependencias de Estíbaliz, sí se mantendrá abierto, al menos de momento, el centro Zabaltzen, ubicado en la sede de la Cruz Roja de Vitoria. En situación de provisionalidad desde 2003, fue renovado en el segundo semestre del pasado año para albergar a 30 jóvenes extranjeros.
Pero el esfuerzo residencial no sólo se queda aquí, ya que a lo largo de 2008, el Instituto Foral de Bienestar Social abrió un piso de emancipación de siete plazas y habilitó una unidad especial de acogida en Vitoria para ocho chicos en Casa Loyola, dependiente de la Fundación Jesús.