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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 14 febrero 2012

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DE CUANDO EN CUANDO

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Les voy a hablar hoy de ratones. O, mejor dicho, de ratoneras, porque los métodos para atrapar a estos roedores pueden ser varios y algunos de ellos, muy curiosos. El más usual es el de la clásica ratonera de muelle, que se arma con un trocito de queso y, cuando el roedor intenta comérselo, se dispara y allí termina su roedora vida. Yo tuve ratones en mi casa hace ya algún tiempo y cuando se me ocurrió comprar en una ferretería un par de ratoneras me encontré con la sorpresa de que estaban fabricadas en China. Se ve que también en China hay ratones.
Y ya que hablamos de roedores, permítanme que les cuenta unas anécdotas que tuvieron como escenario mi domicilio, cuando tuvimos que convivir con estos diminutos realquilados. La más divertida quizá sea la de un hijo mío que se despertó al oír en la noche el chasquido de una ratonera, seguido del chillido agudo del roedor.
Como el chillido no cesaba, se levantó de la cama y fue a ver la causa de aquel ruido incesante. Se encontró con que la trampa, al descargarse, había pillado al ratón por la puntita del rabo y el roedor chillaba intentando inútilmente librarse del cepo. ¿Quieren saber ustedes lo que hizo mi hijo? Posiblemente lo que no hubiera hecho usted, querido lector. Pensó que aquello le había servido de suficiente escarmiento y le dejó en libertad.
Y va de anécdotas. Otro hijo mío se encontró con un ratón que había caído en la bañera y no podía salir. Pero lo malo era que, al sentir la presencia humana, el sagutxu se escondía dentro del agujero de desagüe obstruyéndolo e impidiendo usar el agua. ¿Qué solución utilizó en este caso mi hijo? Muy astuta. Colocó un trozo de queso en el extremo opuesto al desagüe, dejó la puerta entreabierta para observar y, cuando el ratón estaba entretenido comiendo el queso, abrió la puerta y, sin darle tiempo a reaccionar, lanzó un albornoz tapando el orificio de escape.
Estas anécdotas ratoniles y personales se me han ocurrido viendo el croquis de un nuevo y original método de atrapar roedores que me ha enviado un amigo mío experto mecánico, pero de eso hablaremos mañana, Deo volente.
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