El principal motor de la economía alavesa arrancó ayer al ralentí. Los casi 3.000 empleados de la factoría de automóviles de Mercedes Benz en Vitoria volvieron al trabajo después de 40 largos de días de vacaciones con sensaciones encontradas, la certeza de que encaran un año «muy difícil» bajo la amenaza de un más que probable ERE y una cartera de pedidos recortada a la mitad. Durante esta semana ensamblarán los 4.000 vehículos pendientes y conocerán de boca de sus sindicatos el preacuerdo que han alcanzado con la dirección del gigante alemán. Para hoy mismo están convocadas asambleas de afiliados de UGT, CC OO, USO y Ekintza para valorar el aumento de la bolsa de flexibilidad pactado con la multinacional con el objetivo de posponer el recurso al expediente de regulación. La mayoría sindical también ha acordado complementos salariales para los días -hasta un máximo de 70- en que la plantilla pueda resultar afectada por el recorte laboral.
Entre los cientos de compañeros que ayer se volvieron a ver las caras, destacaba la sonrisa de Manolo Delgado, el delegado y portavoz de USO que en plena negociación le dio un infarto, el pasado 10 de diciembre. «Acabo de coger el alta. Estoy contento en lo personal por volver a estar aquí, y en lo colectivo porque todos los compañeros volvemos al trabajo», resumió.
Muy cerca, Gerardo Campos también se felicitaba por la vuelta a la normalidad. «Por supuesto que se está gusto de fiesta pero también se vuelve contento al trabajo», comentó este operario al mediodía al consumir su primer turno laboral. Muchos coincidían, como Asier Caballero, Benito Cisneros o Francisco Jato. «Tenemos ganas de volver».
«Es mejor trabajar, tener trabajo», apostillaban, por si quedaban dudas, Francisco Jato y Javier Nogales. «Y a ver si conseguimos evitar el ERE», añadía Máximo López. «Hasta mayo parece que llegaremos», auguró Mikel. «Más difícil será salvar el segundo semestre», coinciden casi todos, «aliviados» por el anuncio de que la empresa complementará los sueldos hasta el 91% de media durante los días en que tenga que aplicarse finalmente el expediente.
En febrero, otros 8 días
Los trabajadores no ocultan su «preocupación», pero prefieren encarar con «optimismo» la situación. «Este año será muy difícil, pero saldremos adelante», coincidía Xabier Eraña con otros colegas. «Quizá sea el próximo ejercicio, en 2010, como pronto», advertía Jato. «Hay que ser optimistas», les animó Gerardo Campos, con un pronóstico diferente al de sus compañeros de turno: «Quizá sea más fácil salvar este año que el siguiente». También Ángel y Julián admiten estar preocupados porque «la situación de todo el sector del automóvil está un poco en el aire en estos momentos».
Los empleados volverán a casa dentro de siete días para regresar a la cadena la primera quincena de febrero. Sólo están pedidas otras 4.000 unidades más, que la planta de Vitoria montará en ocho jornadas.