El sofisticado robot 'Da Vinci', un ingenio diseñado por la NASA que ha revolucionado las operaciones quirúrgicas más complejas de varias especialidades, realizó el pasado viernes con éxito su primera prostatectomía o extirpación de próstata en Txagorritxu. El equipo de Urología del centro vitoriano se convierte así en el primero de la red de Osakidetza en probar la precisión de un 'ciberayudante' que ha costado 1,7 millones de euros, y está diseñado para afianzar las laparoscopias y evitar los riesgos de las cirugías abiertas. Hoy mismo un nuevo paciente alavés será intervenido con ayuda del robot y en breve le seguirán otros de Cirugía General, Ginecología y Otorrinolaringología, explicó el gerente de Txagorritxu, Francisco Villar.
Según recordó ayer Osakidetza, el artífice de estas operaciones continúa siendo el cirujano, «que es quien decide dónde y cómo cortar». Lo que cambia es que maneja la operación con una consola separada de la mesa de intervenciones. Desde ahí dirige los cuatro brazos articulados del robot que sujetan el instrumental quirúrgico, que a su vez se introduce en el abdomen del paciente.
Con los dedos metidos en unos dediles, el experto mueve las puntas de tijeras y pinzas de su 'ciberayudante', pero lo hace con una visión aumentada diez veces, tridimensional -como la del ojo humano- y con una precisión de movimientos sin temblor que le permite manejar el instrumental «en gestos inverosímilies y en rotación de 360 grados». Es decir, puede llegar a sitios inalcanzables para la cirugía convencional. «Esto propicia la posibilidad de realizar suturas muy estancas y de una alta perfección en pequeños espacios como la uretra», detallan los expertos.
Vía Internet
La capacidad del robot, con el que se puede operar incluso vía Internet, no queda ahí. Posibilita la visión de arterias y nervios de menos de un milímetro, algo no es factible en cirugía abierta. Así, el médico puede preservar innervaciones, lo que se traduce en un mejor resultado de cara a recuperar la erección en casos de cáncer de próstata.
La puesta en marcha de este robot, subraya Osakidetza, «ha supuesto para los profesionales del hospital una enorme ilusión, un reto importante, y en cierto modo un reconocimiento a su labor». Para Álava, agregó, es una novedad que ubica a Txagorritxu «en uno de los escalones terapéuticos más altos desde el punto de vista quirúrgico» y le convierte en referencia centro de la cirugía oncológica.