
El presidente de Estados Unidos nada más mudarse a Washington se ha encontrado con una agenda repleta de eventos. / Reuters
Cita histórica en la Casa Blanca
Pocos días antes de la fecha histórica de hoy, Obama quiso rodearse de la voz de la experiencia y almorzó con sus antecesores vivos: Jimmy Carter (1977-1981), George H. W. Bush (1989-1993), Bill Clinton (1993-2001) y George W. Bush (2001-2009).
La estampa no se repetía desde hace 27 años y la cita sirvió para que Obama recibiera "buenos consejos y camaradería" de sus predecesores en la Casa Blanca.
"Todos estos caballeros presentes entienden tanto las presiones como las posibilidades de este cargo", espetó Obama, ante los gestos de asentimiento del presidente saliente, quien dirgiéndose a su sucesor aseguró que "todos los que hemos ocupado esta oficina entendemos que el cargo está por encima del individuo".
Desde el 4 de noviembre, el presidente Obama ha recibido cada mañana los mismos documentos que Bush, lo que le ha permitido irse familiarizando con el cargo que desempeñará a partir de hoy. Además, la Administración saliente ha preparado planes de urgencia para el equipo de Obama.
Desde su victoria en las elecciones, Barack Obama ha trabajado para sentar las bases de los que serán sus próximos cuatro años
Para acompañarlo en la Casa Blanca, ha formado el Gabinete más heterogéneo de la historia de Estados Unidos
El primer presidente negro de Estados Unidos se instala hoy en la Casa Blanca con importantes retos que cumplir en los próximos cuatro años. Barack Obama se encontrará a su llegada al despacho oval con la herencia que le han dejado las dos legislaturas de George W. Bush: dos guerras abiertas, Irak y Afganistán, y el país sumido en la peor crisis económica de los últimos ochenta años.
Obama sabe que no tiene por delante unos años fáciles y por ello ha dicho que será difícil cumplir todas sus promesas electorales. Conocedor de las circunstancias que atraviesa el país, el ya presidente no ha dudado en ponerse 'manos a la obra' y, antes incluso de mudarse a su residencia oficial, ha comenzado a trabajar por la reactivación de la economía. Tras ganar las elecciones el pasado
4 de noviembre, Barack Obama ha reunido a su equipo económico para elaborar un ambicioso plan de estímulo que podría rondar los 800.000 millones de dólares y se basará principalmente en una gran inversión en materia de infraestructuras.
La destrucción de empleo, la crisis energética, el medio ambiente, la pérdida de poder adquisitivo de la clase media, el deterioro de la educación, el cierre inminente de la base de Guantánamo y la reforma sanitaria son algunos de los importantes retos a los que se enfrenta el presidente del cambio en Estados Unidos y donde tendrá que demostrar que realmente es la personificación de ese sueño que tuvo
Martin Luther King y en el que ha creído gran parte de Estados Unidos.
Un gabinete multicolor
Para intentar cumplir todas sus promesas electorales, entre ellas la retirada de las tropas de Irak en el año 2010, Obama se ha querido rodear de auténticos expertos, algunos de ellos premios Nobel y personas de su confianza. Ha querido nombrar un
gabinete heterogéneo encabezado por
Joe Biden, que ocupará la vicepresidencia del país, y por su rival en las primarias,
Hillary Clinton, para ocupar el cargo de secretaría de Estado.
El Gobierno más diverso de la historia de Estados Unidos está conformado por dos latinos:
Hilda Solís al frente de trabajo y el senador por Colorado
Ken Salazar, tras la renuncia del gobernador de Nuevo México,
Bill Richardson, que rechazó el pasado 3 de enero a su puesto al frente de Comercio por una investigación federal sobre actividades de su oficina.
Cuatro son las personas de raza negra escogidas por Obama para ocupar un cargo en su Administración: el secretario de Justicia,
Eric Holder; la embajadora ante la ONU,
Susan Rice; el representante de Comercio Exterior,
Ron Krik, y la responsable de la Agencia de Protección Medioambiental,
Lisa Jackson. Además, la comunidad asiática está representada por la presencia del general
Eric Shinsheki, al frente de los Asuntos de los Veteranos y el premio Nobel de Física
Steven Chu, como responsable de Energía.
Obama ha querido rodearse en su primera legislatura de cinco mujeres, además de Jackson, Solís y Rice, Janet Napolitano se pondrá a partir de hoy al frente de la Seguridad Nacional y Hillary Clinton se hará cargo del Departamento de Estado. El cargo de jefe del Gabinete de la Casa Blanca lo ocupa
Rahm Emanuel, mientras que los varones de raza blanca, hasta el momento mayoría en los gobiernos estadounidenses, pasan a ser minoría:
Timothy Geithner, en el Tesoro;
Tom Vilsack al frente Agricultura;
Tom Daschle ocupa desde hoy la cartera de Sanidad;
Shaun Donovan, en Vivienda, y
Arne Duncan al frente de Educación. Además, Obama no se ha olvidado de incorporar a sus filas a dos miembros del partido republicano:
Ray LaHood se encarga de la cartera de Transporte, mientras que
Robert Gates ha aceptado seguir al frente del Departamento de Defensa.
El escándalo del escaño vacío
Pero desde el pasado 4 noviembre, fecha en la que Barack Obama ganaba las elecciones presidenciales de Estados Unidos, no todo ha sido un camino de rosas para el presidente que se ha visto salpicado por el escándalo de la venta de su escaño en el Senado por parte del gobernador de Illinois,
Rod Blagojevich.
Blagojevich y su jefe de gabinete, John Harris, se encuentran en libertad bajo fianza tras haber sido acusados de corrupción por haber intentado hacer negocio con la plaza que dejaba el demócrata en el Senado. El gobernador ha negado reiteradamente haber cometido cualquier delito, mientras que Obama se
desvinculaba de estos hechos por medio de una investigación.
Finalmente, el gobernador de Illinois nombraba al ex fiscal general
Roland Burris, de 71 años, para ocupar el asiento que dejaba libre Obama en el Senado. Burris, que fue el primer afroamericano en ser elegido para un cargo estatal en Illinois cuando, en 1979, fue nombrado tesorero del Estado, ha prometido defender "la integridad" del escaño de senador y ha asegurado que no tiene "ninguna relación" con el caso de corrupción en el que está inmerso Blagojevich.