E ste primer párrafo es informativo para hacer constar que el viernes, con el concierto en la Sociedad Filarmónica del guitarrista Philip Catherine, dio comienzo la segunda temporada del programa 365 Jazz Bilbao, por el cual el Ayuntamiento pretende arraigar el género en la capital vizcaína para que ésta se convierta en una nueva capital jazz vasca. Así en invierno-primavera se contratará entre otros a la cantante francesa Mina Agossi (19 de febrero), al trompetista Ronald Baker (5 de marzo), a la vocalista todoterreno Dianne Reeves (el cénit del cartel, el 24 de marzo en el Arriaga), al saxofonista Grant Stewart (1 de abril) o a la pianista Geri Allen (15 de mayo).
El viernes abrió el 365 Jazz Bilbao el belga Philip Catherine en una Filarmónica llena de público veterano donde abundaban las damas. No pocos espectadores se largaron antes de acabar el set ofrecido por el orondo, epicúreo, rubicundo y nervioso guitarrista, que actuó en exceso divagante, rozando lo ambiental. Más cercano por ello al holandés Jan Ackerman que a su influencia primigenia Django Reinhardt, Catherine operó con acústica, difuminó el swing, sugirió la fusión, en un largo pasaje central en solitario jugó con una grabadora que doblaba su guitarra, y lo mejor llegó al final: una pieza progresiva a lo John McLaughlin que indicó lo buena que pudo haber sido una cita en trío que en casi nada se quedó.
Un tuareg
El viernes vimos por segunda vez en el cuádruple Circuito Jazz-Blues Bizkaia al bluesman tuareg Amar Sundy. Sucedió en el Ambigú del Kultur Leioa, donde ofreció un bolo mejor que en su buen estreno en Basauri gracias al local con aspecto de club, a que el cuarteto tocaba junto por tercera vez y se le notó suelto desde la primera canción, y a un repertorio más duro con las guitarras del tuareg Amar y del vascofrancés Gaby Jogeix improvisando casi todo el rato en una demostración formidable de que el blues puede ser un estilo vivo y sorpresivo.
En hora y 54 minutos con trece piezas, Amar Sundy recuperó sus raíces africanas (en 'Najma' cruzó a Ali Farka Touré con Jimi Hendrix, en la camellera 'Sahraoui' emuló a Canned Heat), desplegó el dramatismo que aprendió en Chicago resonando a nobles negros tipo Fenton Robinson o Son Seals, embridó el funk llevándonos desde los Meters a los Isley Brothers, y mil veces disparó punteos copiados a Albert Collins, demostrando fiereza genuina, grrrr...