La siniestralidad laboral en Álava cerró 2008 con malas noticias en su negra estadística. 18 personas perdieron la vida en su lugar de trabajo a lo largo del pasado año, lo que supone un notable incremento respecto al ejercicio anterior. Entonces, se produjeron 11 accidentes mortales que, al igual que los registrados en los últimos doce meses, «no se deben a ningún fatalismo», opina Cipri Berrocal, responsable de Salud Laboral de CC.OO. en la provincia. La fatídica lista «se podría reducir si existiera una mayor implicación y responsabilidad de todos los agentes sociales», añade.
Un reto conjunto de «las empresas, la Administración y los sindicatos» es lo que persiguen también desde UGT para acabar con esta lacra que en 2008 dejó uno de los veranos más sangrientos de los últimos años. Entre junio y agosto, cinco obreros fallecieron durante su jornada laboral en Álava. La cifra disparó todas las alarmas pues, en los mismos meses de 2006 y 2007, había muerto una sola persona.
La normativa sobre prevención de riesgos en el trabajo se presenta, a juicio de los sindicatos, como la gran olvidada en «el día a día» de múltiples compañías. Y, ahora, con la crisis pisando los talones de los empresarios, la situación podría empeorar. «Muchos consideran la seguridad una medida superflua y, cuando hay que reducir gastos, empiezan por ella», explica Pilar Collantes, encargada del mismo área en UGT. Berrocal confirma esta visión y augura un panorama «pesimista» para el año que acaba de comenzar, aunque los malos tiempos económicos podrían traer otro tipo de consecuencias menos negativas. El parón en el sector de la construcción y el aumento del desempleo en todos los ámbitos ayudará a «ralentizar» el número de accidentes, y «a menor producción, menor siniestralidad», argumenta Collantes.
Cambios
Pero 2009 llega también con propuestas de cambio. El correcto asesoramiento de las 'pymes' -la mayor parte de los accidentes se registran en este tipo de empresas- es, para CC.OO, una prioridad, mientras que, desde UGT, apuestan por la adaptación de la maquinaria a los últimos avances tecnológicos. «La falta de mejoras técnicas provoca también muchos siniestros», advierte Collantes.
La información y la formación en salud laboral, una mayor implicación de las instituciones en la elaboración de los informes sobre los accidentes o la concienciación de los empresarios a la hora de proteger a sus obreros son otras de las metas para 2009. La puesta en marcha de estas iniciativas traería, en su opinión, una reducción de la siniestralidad aunque, a menudo, esto depende también de los propios trabajadores. «Deben comprender que no pueden quitarse ni una sola medida de seguridad», apostilla.