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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Sociedad

CONFLICTO AÉREO

Pilotos de Iberia y controladores aéreos son dos de los colectivos mejor pagados. Sus conflictos laborales hunden la imagen de la aeronáutica.Cobran un pastón, meten pocas horas y ponen al país patas arriba a su antojo

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Hemorroides.
Las malditas almorranas son la enfermedad profesional de los pilotos. Se entiende: tantas horas sentados, tanta tensión... Y entre los controladores aéreos hace estragos el estrés.
Tal vez semejantes dolencias puedan servir para explicar ese estado de cabreo que parece haberse apoderado en las últimas semanas de esos dos colectivos, capaces de colapsar Barajas durante el mes de diciembre, de chafarles el puente y las Navidades a miles de ciudadanos que se las prometían tan felices y de colocar en la picota a la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez.
El jueves, Iberia presentó una demanda contra la sección sindical del Sepla en la compañía (mayoritaria entre sus pilotos) por los daños y perjuicios que «la huelga de celo» le causó en diciembre y que, asegura, «ascienden a más de 13 millones de euros» y abrió expedientes informativos a 41 pilotos tras tener que cancelar casi 500 vuelos.
De fondo, aparece la negociación del convenio colectivo, en el caso de los pilotos, y el mantenimiento de unos niveles salariales y de unas condiciones laborales (en el caso de los controladores) que lo convierten en uno de los trabajos mejor remunerados del país.
Los controladores -2.336, según la mayoritaria Unión Sindical de Controladores Aéreos (Usca)- cobrarían entre 80.000 y 800.000 euros al año con horas extras (a saco, se entiende). La ausencia de 7 de los 23 controladores que trabajan en el centro de control de Torrejón de Ardoz convirtió el aeropuerto de Barajas en un caos. Aena asegura que el 75% de sus costes en navegación aérea se destina a pagar a los controladores. En los últimos ocho años, asegura, el capítulo dedicado a las nóminas de los controladores se ha triplicado.
Esta semana, el presidente de los controladores de la Usca, Juan María García Gil, aseguraba en una entrevista (parafraseando al ex presidente norteamericano, Jimmy Carter) que forma parte del «único colectivo capaz de derrocar a un Gobierno». Aunque la frase suena a bravuconada, algo de cierto debe haber cuando un puñado de controladores es capaz de abrir los informativos de todo el país y de hacer la puñeta a miles de ciudadanos.
-«Estamos muy bien pagados, pero, la verdad, no conozco a ningún controlador que gane 800.000 euros al año. Yo ando más cerca de los 80.000 que de otra cosa», asegura un profesional destinado en Bilbao.
«Mientras que las condiciones de los pilotos han ido para atrás en el último año, las de los controladores han mejorado mucho. Tenemos un sindicato fuerte», asegura este profesional. El calendario laboral de cualquier controlador señala que el 33% del horario de su trabajo es «tiempo de descanso». Un tiempo que se toman, o bien en un lugar acondicionado de la misma torre o centro de control o recortándolo del tiempo de servicio (restándolo al final de la jornada). A lo que todos ellos están acostumbrados (y en especial en los aeropuertos de primera como Barajas, El Prat...) es a echar un montón de horas extra a cuenta de los retrasos cada vez más comunes en los vuelos comerciales. Y cada hora sale por un pico (secreto, por más señas).
Sueldos de piloto
Los pilotos de Iberia -1.800, según la compañía- forman parte también de uno de los colectivos mejor remunerados de España. Su media salarial, apuntan desde Iberia, está en torno a los 150.000 euros brutos al año.
Un segundo de reciente incorporación cobra unos 100.000 euros al año, mientras que un comandante veterano puede superar los 220.000 euros.
El horario de trabajo es muy variable. Un comandante de Airbus A340 («los que menos vuelan, porque son más veteranos y acumulan más días de vacaciones: a mayor edad, más días de asueto») trabaja entre 602 y 721 horas al año. En ese cómputo se incluyen, además de las horas de vuelo, los cursos de refresco, el tiempo empleado en reconocimientos médicos...
Un segundo comandante de Airbus A320 («los que más vuelan, porque son de reciente incorporación y tienen menos días de vacaciones») trabaja entre 693 y 750 horas al año. Por comparar, el convenio de Artes Gráficas para Vizcaya establece 1.620 horas de trabajo al año en 2009.
«El sueño de cualquier chico que sale de una escuela de vuelo es volar, claro. Si encima vas a Iberia, lo ves como un sueño: no vas a pegar un palo al agua y vas a vivir como dios», apunta un piloto de una compañía 'low cost'. Claro que, si un veterano piloto de caza y experto en planeadores como Chesley Sullenberger (57 años) salva el pellejo de los 155 pasajeros de un Airbus A320 con los reactores petados, cualquier paga es poca. ¿O no? Pero esa es otra historia. En España, a Chesley tan sólo le quedarían tres años como profesional, ya que el Sepla se opone a que los pilotos de Iberia vuelen con más de 60 años. Lo cierto es que la imagen de los pilotos de líneas aéreas está muy dañada y que no ayudan nada a mejorarla esas fotos de pasajeros perdidos en el limbo de la T4 o intentando dormir en bancos de formas imposibles.
Críticas de comandante
Bien es verdad que la firma de convenios en Iberia ha sido algo parecido a la toma de Troya y que los sueldos se han usado siempre como arma arrojadiza por parte de la dirección. Han pasado los tiempos en los que a los comandantes de Iberia les hacían los trajes a medida en la sastrería de El Corte Inglés. Pero aquella imagen de un delegado del Sepla entrando a negociar el convenio a media tarde con un Lancero de Cohibas en la mano (18,15 euros) sigue todavía viva. «Los grandes damnificados por esta situación son los accionistas de Iberia. Yo lo soy -dice el director de operaciones de una compañía aérea de implantación nacional- y la actitud de los pilotos no ayuda a proteger el valor de la acción. Algo falla».
Según este experto, los pilotos de Iberia muestran «un intenso desapego hacia la empresa. Las críticas más aceradas que he escuchado nunca sobre Iberia se las he oído a sus empleados. Algo pasa cuando reniegas tanto de tu sangre», apunta.
«No hay información real sobre sus sueldos. Es materia clasificada, algo que no ocurre fuera de España, donde esa información se proporciona a los accionistas», dice.
La falta de comunicación entre los distintos estamentos que integran la compañía, la pervivencia de sagas (Iberia, antigua empresa del INI, acoge en su seno a familias completas; ser hijo de comandante era el camino más fácil para pilotar un reactor), la ausencia de liderazgo y la inexistencia de confianza empresarial abocarían a la compañía aérea a un conflicto permanente.
Claro que si uno habla con un piloto de Iberia, las cosas cambian. Localizamos a uno que acaba de cruzar el charco. «La flota entera está frustrada», asegura este segundo, que vuela en un Airbus A340. ¿Las razones? «Hace diez años éramos 2.000 pilotos, hoy -asegura- somos 1.600. Sacamos la producción con menos gente y hacemos más vuelos. Tenemos el IPC congelado desde hace años y no hacemos más que perder poder adquisitivo... Llevo quince años en la compañía y cobro 3.500 euros al mes», protesta. El suyo, asegura, es un caso más común de lo que Iberia pretende arrojar sobre la opinión pública. «Trabajo en largo radio y vivo bien. Paso tres días saltando y uno de descanso. Los días que pasas fuera de casa se pagaban bien; hoy no tanto», apunta.
La aviación ha perdido gran parte de su glamour, coinciden todos los consultados por EL CORREO. Hace años, al paso de una pareja de comandantes se abrían las aguas del Mar Rojo y se volvían todas las miradas. Hoy, con la competencia, los billetes publicitados a un euro y las bofetadas, los pilotos son otra cosa. Todos sabemos que ganan bien, muy bien, y que algunos siguen investidos de sus aires de grandeza. Pero también se sabe que sufren de dolores articulares y de espalda, que padecen de esterilidad en un porcentaje más alto que la población general y que sufren sobreexposición a radiaciones cósmicas que todavía no han sido investigadas. ¿Los Ferraris que los comandantes aparcan en Barajas ayudan a mitigar las almorranas?
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