El Alavés culminó ayer otra de esas jornadas maratonianas por carretera a las que está abocado por cuestiones económicas en cada desplazamiento. A las ocho y media partió de Vitoria y trece horas después -nueve y media de la noche- concluyó en Alicante un viaje que dejó el paréntesis de una sesión preparatoria en la Ciudad Deportiva del Albacete. Entrenamiento que sirvió para constatar que los problemas físicos de Almirón persisten. El lateral argentino concluyó la sesión con molestias y es duda para el duelo de hoy.
El autobús albiazul realizó la primera parada cerca de Lerma y, al mediodía, la plantilla comió en el área de servicio 77 de la autopista, a la altura de Tarancón. El punto habitual de parada durante esta campaña cada vez que el Alavés ha tomado la carretera hacia la zona levantina. En esta ocasión, la comida -un menú compuesto por macarrones y filete- no fue del total agrado de la expedición albiazul. Sobre todo un primer plato que se volvió a calentar para todos los futbolistas tras servirse casi frío.
Después de prácticamente 500 kilómetros en la carretera y ocho horas de viaje, la expedición entró en Albacete. Lo hizo poco después de las cinco de la tarde y por delante del estadio Carlos Belmonte, donde apenas una hora después iban a enfrentarse el equipo local -próximo visitante de Mendizorroza- y el Hércules.
A dos grados
Albacete recibió al Alavés con una temperatura gélida. Apenas dos grados marcaba el termómetro en la Ciudad Deportiva del equipo manchego, un coqueto recinto inaugurado en 1998 que dispone de cinco terrenos de juego. En uno de hierba natural, aunque algo irregular, se ejercitó la escuadra de Manix Mandiola durante poco más de una hora. El técnico albiazul dirigió un breve calentamiento, para después iniciar una serie de ejercicios, como lanzamientos a puerta con cambios de ritmo.
A partir de ahí, Mandiola reiteró su intención de alinear en el Rico Pérez el once con el que ha trabajado durante toda la semana. Con Bonis; Almirón, César, Casar, Edu Albacar; Garitano. Nacho Garro, Cuevas, Emilio Sánchez, Óscar de Marcos y Javi Guerra diseñó un partidillo.
Labores de estrategia
También trabajó el técnico de Eibar la estrategia. Repasó el manual tanto en ataque como en defensa, con el lanzamiento de córners y faltas desde los laterales del área. Con el secretario técnico Javi Pérez a pie de césped, Mandiola apretó a sus futbolistas en varias ocasiones para reclamarles tensión.
El único problema llegó en los instantes finales de la sesión preparatoria. Con las molestias del argentino Almirón, que dialogó sobre el terreno de juego con el segundo entrenador, Íñigo Arriola, y el propio Javi Pérez. El jugador sudamericano sufre las mismas molestias musculares en el gemelo de la pierna izquierda que le llevaron a retirarse del amistoso del pasado jueves en Haro, donde el Alavés empató a 0.