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Cultura

18.01.09 -

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Una sentencia peculiar
La SGAE se caracteriza por su lucha contra las copias musicales. / L. Á. GÓMEZ
Sostiene una juez de Madrid que llamar «cueva de ladrones» a la SGAE no es un delito. Y no sólo eso. Pese a reconocer lo áspero y duro del insulto, también estima que los términos no hacen sino reflejar «el sentir de la sociedad».
Según la juez, «la sociedad entiende que el sistema utilizado por la SGAE para financiarse es desproporcionado y excesivo». Ahí es nada. Para ella, se está produciendo un enriquecimiento injusto con el cobro del canon por parte de la SGAE, cosa cuando menos delirante si se razona que la entidad lo mismo defiende los derechos de sus autores que lucha contra el pirateo, es decir, contra los que vulneran intencionadamente los derechos de autor, los que se enriquecen con ello o los que roban la propiedad intelectual. Porque una cosa es que se pueda acusar a la SGAE de voracidad recaudatoria o de vender pésimamente su mensaje, y otra bien distinta que se tilde de ladrones a unos señores que no sólo sufren el despojo de su propiedad intelectual, sino que encima defienden legítimamente su derecho, unas veces con más acierto que otras.
Así pues, flaco servicio hace la judicatura a la propiedad intelectual, precisamente cuando es nuestro ordenamiento jurídico el que tiene encomendado su protección y defensa. Y mal asunto para el derecho, también, porque la juez de Madrid no sólo consagra la validez del insulto zafio como instrumento de expresión, sino también el disparate como jurisprudencia demencial. No está mal, no.
MUSEOS
Gratuidad en Francia
Lo acaba de hacer público el presidente francés, Nicolas Sarkozy: A partir de las vacaciones de Semana Santa, el acceso a los museos nacionales de ese país será gratuito para los menores de 25 años. Curiosa medida, sin duda, para un Gobierno que también desarrolla otra serie de políticas culturales menos populistas, como es el caso del respaldo a la instalación del Museo del Louvre en Abu Dhabi. Sin embargo, la decisión de establecer el acceso gratuito para los jóvenes no es nueva. Recuérdese a este respecto el experimento de gratuidad plena para los jóvenes en los principales museos parisinos, cuyo resultado en el primer semestre del año 2008 fue agridulce, puesto que el aumento final en el número de visitantes no fue debido a la captación de nuevos públicos, sino a la repetición de las visitas por parte del público de siempre. En otras palabras, no parece que la gratuidad haya servido en Francia como aliciente para ampliar el interés del segmento juvenil. No obstante, está por ver el efecto de la medida si se combina inteligentemente con una comercialización eficiente. Obviamente, la cuestión de la gratuidad total ni se plantea en España, donde todo se fía al atractivo coyuntural de las exposiciones temporales. Por lo que se refiere al País Vasco, el debate de la gratuidad total tuvo no hace mucho su epicentro en el Guggenheim, un museo que apuesta con éxito por la fórmula del asociacionismo, con precios más que asequibles para los jóvenes. En todo caso, bienvenida sea cualquier reflexión que busque nuevos públicos para los museos y la cultura.
MÚSICA
Sobrevivir a la crisis
Todavía hay esperanza para la industria discográfica, por mucho que la recesión y el pirateo se combinen para hacer imposible la supervivencia del negocio musical. Prueba de ello es el último informe del BPI, la asociación patronal inglesa del sector discográfico, donde se ofrecen los datos del negocio correspondientes al año 2008. Pues bien, según este estudio, las ventas por descargas digitales de singles crecieron el año pasado en el Reino Unido un 33%, a pesar de que las ventas de álbumes completos en formato de CD cayeron un 3,2% en el mismo periodo. Por el momento, las descargas digitales ya suponen un 7,7% sobre el total de ventas de la industria discográfica, lo cual hace pensar que el negocio digital será en el futuro la tabla de salvación para el sector. Además, está claro que por el momento el consumidor de música prefiere las descargas de singles a las de álbumes completos, ya que estas últimas sólo crecieron el año pasado el 0,9%.
En todo caso, estos resultados son mucho mejores de lo esperado, máxime cuando la crisis ha reducido notablemente el consumo o cuando el desarrollo social del P2P sigue diezmando el negocio musical. Incluso los resultados presentados por la BPI generan una enorme esperanza, ya que la generalización de los MP3 en los teléfonos móviles, la facilidad tecnológica para las descargas digitales de pago, la calidad del sonido y unos precios más que asequibles pueden revolucionar el hábito social del consumo musical. Ojalá sea así, porque de ello depende la supervivencia de la industria discográfica.
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