Manix Mandiola ya conoce de primera mano los males del Deportivo Alavés. Sus virtudes, parece que la mayoría aún por explotar, y sus múltiples defectos. «Con el efecto de la llegada piensas que puedes hacer cosas en dos días, pero no es posible», reconoce el técnico albiazul, consciente de que todavía «faltan un montón de cosas para hacer un equipo de garantías».
«Estamos empezando la casa por abajo, había carencias y estamos tratando de arreglarlas», apunta. «Tratando de hacer el equipo que nosotros entendemos», en definitiva. Ahí radica uno de las principales faltas de este Alavés, que está «haciendo cosas sin un sentido colectivo». No es un bloque. «Hay buenos futbolistas, pero no están jugando como equipo», argumenta el guipuzcoano.
Hay más, claro. «Algunos jugadores están tan lejos de lo que pretendemos, del fútbol de sacrificio que conocemos... Mucha gente no lo entiende, tiene otra filosofía», lamenta Mandiola, que tira de metáfora para ilustrar su pesar. «Si el setenta por ciento son obreros, ya sacaremos partido de los artistas. No puede ser que haya dos tirando del carro y nueve subidos. Cuanto más bajemos a empujar, mejor». El mensaje está muy claro.
«Creer en nosotros»
E insiste. «No digo que tengamos la razón, pero es la idea de fútbol que queremos transmitir». En ese sentido, «la gente está cada día más convencida y más dispuesta a ayudarse unos a otros, cada vez estamos más cerca de lo que pretendemos». Tampoco quiere que su discurso suene a excusa. «Evidentemente nos habría gustado hacer una pretemporada y un equipo a nuestra medida, pero no podemos elegir el momento», significa.
Y su obsesión es lograr que toda la plantilla sea capaz de «pensar en positivo». No es fácil después de cuatro derrotas consecutivas. «Un equipo en esta dinámica mala no puede estar bien mentalmente. Ahora somos los perdedores, hay que cambiar eso. Todo el mundo no es mejor que el Alavés. Debemos creer en nosotros y hacernos respetar. No somos el Real Madrid, pero tampoco tan malos como en los últimos partidos», reflexiona el entrenador alavesista.
Así, lo que Manix Mandiola espera del partido de mañana en el Rico Pérez es «salir con la sensación de haber hecho las cosas bien». El técnico albiazul no se fía para nada de un rival casi desahuciado. «Viene de ganar al Hércules», recuerda. «Cuando un equipo está medio descendido se suelta los nervios y puede empezar a jugar», precisa.