'Googlear', mandar e-mail o retocar alguna que otra foto escaneada no son ya actividades exclusivas de los más jóvenes. Cada vez son más los mayores que se dejan seducir por los atractivos de navegar por la red. Así lo demostraron ayer 75 socios de las Cuatro Torres, durante la entrega de los diplomas del noveno curso sobre informática que ofrece anualmente la asociación.
Treinta horas en las que los veteranos alumnos han aprendido los rudimentos necesarios para manejar un ordenador, escribir textos, intercambiar correos electrónicos y, la novedad de este año, profundizar en el 'photoshop', el programa para tratar imágenes digitales. Una técnica que no se les resiste a Luis Herrero y Araceli Anuncibay. Un matrimonio que hasta hace sólo unos meses mantenían el ordenador como si de un mueble más se tratara. Al final, el gusanillo de la curiosidad hizo de las suyas y hoy es el día que no paran «de enredar, sobre todo yo, miro y pruebo a ver cómo hacer las cosas, así también aprendemos y si hay algún problema, a una mala lo apagamos y reiniciamos», confiesan entre sonrisas cómplices.
Para Luisa Vivar, de 54 años, el detonante fue la marcha de su hijo pequeño David, de 25, a Stuttgart. «Quería escribirme con él y me apunté sin pensármelo dos veces. Mi marido dice que no lo ve necesario, pero para mí ahora es el no va más, se me ha abierto una ventana al mundo», afirma encantada. Tanto que ha pasado de «tener miedo de tocar el ordenador , no le quitaba ni el polvo, a tenerlo reluciente y buscar ratos libres para utilizarlo», admite, decidida a continuar con el aprendizaje y, en un futuro, «chatear con las amigas, ¿por qué no? Ahora ya nos escribimos correos electrónicos, y la ilusión que hace ver que te han enviado algo...», cuenta mirando a su amiga, Miren Garbiñe Lafuente.
Dedicación diaria
Esta vitoriana de 74 años debe su inmersión en las nuevas tecnologías a sus dos nietos, de 8 y 5 años, «que se manejan como expertos, me quedaba asombrada viéndolos jugar en el ordenador. Ahora es mi nieta la que me pide que le descargue algún juego de Disney», confiesa. Y es que, si antes no sabía ni encender el portátil, ya le dedica varias horas al día. «Vivo sola y duermo poco, y como para las seis de la mañana ya me levanto, a veces me tiro hasta tres horas con él sin darme ni cuenta. Leo las noticias, busco información, vamos, me entero de todo un poco. Quién me iba a decir hace años que sabría de esto», apunta orgullosa.
Auténticos ejemplos que demuestran, como recalcó el presidente de la asociación, Antonio González Cabezudo, que «el estar activos y mostrar interés por las nuevas tecnologías no está reñido con la edad». Todo un esfuerzo que también les reconoció el director del Instituto Europa, Juan Antonio Sánchez, donde les imparten los cursos. «Es muy grato enseñar a gente que se acerca por primera vez a este mundo sin saber ni siquiera qué es un ratón y ver su interés por estar al día».