La ejecutiva nacional de EA duda ahora entre el secretario de Comunicación del partido, Mikel Irujo, o el catedrático de la UPV Jesús María Larrazabal para encabezar la lista guipuzcoana en las próximas elecciones autonómicas. La decisión de la dirección de situar a Irujo -que, aunque nacido en Caracas, ha desarrollado toda su carrera política en Navarra- como 'número uno' por este territorio generó un fuerte malestar en el sector que controla el partido en Guipúzcoa, liderado por Iñaki Galdos. La corriente crítica lamenta que, a su entender, no se haya tenido en cuenta su opinión a la hora de confeccionar las candidaturas que deberá ratificar la asamblea nacional prevista para el próximo jueves y se haya pretendido imponerlas por la vía de los «hechos consumados».
En todo caso, la potestad para elaborar la propuesta de listas corresponde a la dirección que encabeza Unai Ziarreta, que, según las fuentes consultadas, no contempla colocar en el puesto a ninguna persona que no sea de su estricta confianza. En este sentido, y a pesar de que representantes del sector crítico y del oficial tenían previsto mantener diversos contactos a lo largo de la tarde ayer, parece descartado que la corriente mayoritaria en Guipúzcoa logre forzar un 'número uno' afín.
Aunque los críticos no dudan de la valía política de Irujo, sí denuncian la «imposición» de los nombres que, a su juicio, practica la ejecutiva nacional. Ésta, por su parte, estaría dispuesta a integrar a alguno de los candidatos que barajó la dirección guipuzcoana en su reunión del pasado martes, pero siempre a partir del tercer puesto de la plancha, dado que el 'número dos' parece reservado a Onintza Lasa, parlamentaria en Vitoria durante las dos últimas legislaturas.
La solución no satisface al sector mayoritario en Guipúzcoa, que, de este modo, no tendría garantizado un asiento en la Cámara vasca -las previsiones menos optimistas rebajan a dos escaños la futura representación parlamentaria de EA, que, en todo caso, espera obtener al menos tres representantes por Guipúzcoa, uno por Vizcaya y otro más en Álava- y que, además, tampoco ve con buenos ojos la figura de Larrazabal. De consumarse el cambio de Irujo por este último, no se trataría, recalcan fuentes próximas a la ejecutiva, de una «concesión» al sector guipuzcoano sino de un ajuste de última hora sobre los planes iniciales.
Un desconocido
El catedrático de Lógica y ex candidato a la presidencia de Eusko Ikaskuntza ya figuró en el segundo puesto, tras Nekane Alzelai, de la lista de EA al Congreso en las pasadas elecciones generales, pero resulta prácticamente un desconocido en la arena política vasca. Ése es el principal handicap en su contra, pero juegan a su favor, según los medios consultados, su oratoria desenvuelta y un perfil, dicen, de probado peso político. Irujo, hijo del ya fallecido dirigente de EA Peio Irujo y emparentado también con el histórico nacionalista Manuel de Irujo, podría tener, a priori, más tirón electoral, aunque la decisión definitiva no se tomará hasta finales de esta semana o principios de la siguiente.
Los críticos, que están complicando seriamente la precampaña a Unai Ziarreta, creen que, aunque la falta de consenso en torno a las listas no es nueva -tradicionalmente se han quejado de la decisión política de situar a líderes del partido no guipuzcoanos en las listas del territorio en el que EA tiene su principal granero de votos-, resulta ahora más preocupante porque se suma a la «desmoralización» de una militancia mayoritariamente partidaria de la frustrada coalición con el PNV. «El partido se juega mucho en estas elecciones; allá cada cual con su responsabilidad», advierten.