El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, durante su discurso de despedida a la nación desde el Salón Este de la Casa Blanca en Washington D.C. / Ap
El Pentágono estudia la retirada de Irak en el plazo prometido por Obama
El Pentágono está estudiando las diferentes opciones que darán al presidente Barack Omaba para retirar las tropas de Irak, entre ellas la de hacerlo en 16 meses, como prometió en la campaña.
El secretario de prensa del Pentágono, Geoff Morrell, ha explicado que ésta es una de las posibilidades sobre la que están trabajando los estrategas del Pentágono.
"Nuestros planificadores militares no viven de espaldas al mundo", ha dicho Morrell, "ellos son muy conscientes de que el presidente electo ha hecho campaña sobre la retirada de tropas de Irak en un cronograma de 16 meses".
Por lo tanto, ha señalado que "lo más prudente es elaborar planes que contemplen esa opción". No obstante, ha incidido Morrell, ésta es "sólo una de las opciones que se están elaborando".
El portavoz ha señalado que el presidente electo y el secretario de Defensa, Robert Gates, han hablado sobre el asunto, aunque Obama no recibirá informes sobre Irak o Afganistán hasta que sea el nuevo comandante en jefe.
Durante la campaña electoral, Obama se comprometió a retirar las tropas de Irak en un plazo de 16 meses (finales de 2011) de plazo, pese a la oposición de sus rivales políticos y la preocupación suscitada entre algunos oficiales de Defensa.
El presidente ha reconocido "tropiezos" y ha defendido las guerras de Irak y Afganistán
Aunque su mandato comenzó con los ataques del 11-S, para Bush su mayor éxito ha sido evitar que se repitan nuevos ataques
Señala que la investidura de Obama es "un momento de esperanza y orgullo"
El presidente de EEUU, George W. Bush, se ha despedido de sus conciudadanos con un discurso en el que, aunque ha reconocido "tropiezos", ha defendido sus acciones en Irak y Afganistán y ha advertido contra posibles atentados en el futuro. Bush abandonará el cargo el próximo martes con la popularidad por los suelos, ya que apenas un 30% de los estadounidenses aprueba su gestión, un mínimo sólo superado por Richard Nixon.
Bush se va de la Casa Blanca con dos guerras abiertas, en Irak y Afganistán, y la economía sumida en su peor crisis desde la Gran Depresión. "Es posible que ustedes no estén de acuerdo con algunas de las duras decisiones que he tomado", ha reconocido, antes de alegar inmediatamente que "espero que estén de acuerdo en que sí estuve dispuesto a tomar decisiones difíciles".
En esta línea Bush, que hace unos años fue incapaz de reconocer un solo error al ser preguntado en una rueda de prensa, ha dedicado la mayor parte de su discurso a enumerar lo que ha considerado sus logros. Aunque su mandato comenzó con los atentados del 11 de septiembre de 2001, su mayor éxito, a su juicio, ha sido evitar que se repitan nuevos ataques.
"A medida que los años han pasado, la mayor parte de los estadounidenses ha podido volver a su vida de siempre de antes del 11-S. Pero yo nunca lo hice. Cada mañana he recibido un informe sobre las amenazas contra nuestro país, y he prometido hacer todo cuanto estuviera en mi mano para mantenernos a salvo", ha declarado.
Durante su mandato, ha dicho Bush, se han transformado las fuerzas de seguridad y los servicios de inteligencia, de modo que el país "está equipado con nuevas herramientas para supervisar los movimientos terroristas, congelar sus finanzas y destruir sus tramas".
Orgulloso de las guerras
Las dos guerras abiertas son también motivo de orgullo para el presidente saliente, que afirma que Afganistán es ahora "una joven democracia que lucha contra terrorismo y anima a las niñas a ir a la escuela" e Irak es "una democracia en el corazón de Oriente Medio". Otros logros para el presidente han sido el haber recortado impuestos, reformado el sistema educativo, el aumento de los fondos contra el sida en Africa o "la promoción de los derechos humanos en el mundo".
Bush, que ha hablado desde la Sala Este de la Casa Blanca frente a una audiencia de ciudadanos escogidos especialmente, ha admitido "tropiezos" y "cosas que haría de manera diferente", aunque no las ha detallado.
La crisis económica, que se ha convertido en la principal preocupación de los estadounidenses, apenas ha sido mencionada y cuando ha hecho alusión a ella ha sido para defender que "ante la perspectiva de un colapso financiero, tomamos medidas decididas". "Son momentos muy duros para las familias que trabajan pero serían aún más duros si no hubiéramos actuado", ha dicho.
Obama es «un momento de esperanza»
Bush no sólo ha defendido su legado, sino que también ha lanzado una serie de recomendaciones para el futuro. Sobre la situación económica, ha instado a evitar el aislacionismo y el proteccionismo, pues "retirarnos tras nuestras fronteras sólo invitaría al peligro". Pero, sobre todo, ha hecho incapié en no olvidar la amenaza de posibles atentados y recordar que los terroristas siguen queriendo atacar el país, por lo que "no debemos jamás bajar la guardia".
En su alocución, Bush también ha querido rendir homenaje a su sucesor, Barck Obama, "un hombre cuya historia refleja la promesa duradera de nuestra tierra" al convertirse en el primer mandatario negro del país y cuya investidura considera que constituirá "un momento de esperanza y orgullo". Ambos se verán las caras el próximo martes en la Casa Blanca, antes de la ceremonia de investidura, cuando Bush dará oficialmente la bienvenida a la residencia oficial a su sucesor.
Pero mientras su sucesor deguste su primer almuerzo como presidente, también en la sede del Congreso, el presidente saliente se trasladará a la base aérea de Andrews para subirse por última vez al avión Air Force One que le trasladará a Texas y a su retiro como ciudadano privado.
El discurso presidencial de despedida es una tradición que han cumplido la mayor parte de los últimos presidentes, con la excepción precisamente de George Bush, el padre del mandatario saliente.