
La Ertzaintza trabaja en el repetidor donde ha estallado la bomba. / Efe | Vídeo: Atlas
La banda terrorista ocultó una bomba para "cazar" a los agentes cuando fueran a inspeccionar otro artefacto que estalló en un repetidor
El explosivo de una de las trampas fue reforzado con metralla para causar daños letales
Con una segunda bomba oculta querían alcanzar a los ertzainas que acudieran a socorrer a sus compañeros alcanzados por la primera trampa
El intento de ETA de matar esta pasada noche a varios ertzainas con dos bombas-trampa fracasó debido a la cautela con la que los agentes actuaron después de que un tercer artefacto hiciera explosión en un repetidor en Hernani. La explosión era el cebo con el que los terroristas pretendían atraer a los ertzainas para que, en su camino, tropezaran con las otras dos bombas ocultas. La cantidad de explosivo utilizado -dieciocho kilos en las dos trampas- y el empleo de metralla revelan el propósito etarra de provocar muertos, según fuentes de la lucha antiterrorista.
En el último año ETA había colocado bombas en dos repetidores que, en realidad eran trampas para los agentes policiales. Una de ellas, dirigida contra la Ertzaintza, fue colocada en un repetidor del monte Arnotegi, en Bilbao, mientras que la segunda, preparada para la Guardia Civil, se colocó en otro repetidor en la localidad navarra de Lapoblación. El atentado de Hernani, sin embargo, fue mucho más sofisticado que los anteriores, en opinión de los responsables policiales.
El cebo, como en otras ocasiones, era una bomba que estalló a la una de la noche en las instalaciones del repetidor de comunicaciones situado en el monte Santa Bárbara, de Hernani. El artefacto colocado por los etarras estalló provocando daños en la caseta del repetidor y en las antenas lo que hizo que la zona se quedara sin señal de televisión. La zona donde se produjo el atentado es un paraje de monte que no tiene viviendas en las inmediaciones, por lo que no se registraron daños personales.
La potencia de la bomba, que estaba compuesta por ocho kilos de amonitol, hizo que el estallido se escuchara en varios kilómetros a la redonda y que numerosos vecinos dieran aviso a la Policía autónoma. Poco después del atentado, las primeras patrullas se dirigieron hacia el alto del monte de Santa Bárbara para investigar qué había ocurrido. Los agentes, sin embargo, ante la falta de luz natural y el temor a que pudiera tratarse de una trampa de los terroristas optaron por establecer un dispositivo de seguridad en torno al repetidor, pero sin acercarse demasiado hasta que se hiciera de día.
Daños materiales
Desde la distancia en la que estaban los ertzainas podían ver que la explosión había provocado algunos daños en la caseta de la instalación. En el camino de acceso al repetidor los agentes encontraron varios carteles impresos con el texto "kontuz bonba. ETA" (atención bomba. ETA). Una patrulla cortó el paso de la pista asfaltada que nace de la carretera que une Hernani con Lasarte y por la que se accede a la cumbre del monte donde está situado un restaurante y por la que se llega también al repetidor.
Cuando se hizo de día, con luz natural, agentes de la Unidad Especial de Desactivación de Explosivos comenzaron el acercamiento al lugar del atentado, adoptando las máximas medidas de seguridad. Unos sesenta metros antes de llegar al repetidor descubrieron un sedal que atravesaba el camino por el que tenían que pasar para llegar hasta las antenas. El sedal, disimulado entre la hierba, estaba conectado con una bomba metida en una mochila oculta en la cuneta. Si alguno de los policías hubiera tropezado con el cable, hubiera provocado la explosión de la bomba que había dentro de la mochila.
Los agentes de la UEDE procedieron entonces a desactivar la bomba que estaba dentro de una olla que, a su vez, había sido introducida en la mochila. El artefacto contenía diez kilos de explosivo amonitol y otros dos de metralla. Las consecuencias de la explosión de esta bomba si hubiera alcanzado a agentes a pie podían haber sido letales. Incluso, si hubiera impactado en algún vehículo los daños a sus ocupantes podían haber sido muy graves debido a la metralla.
Otra mochila
Cuando terminaron con la neutralización de la bomba, los ertzainas descubrieron que a poca distancia había otra mochila sospechosa de contener otro artefacto en su interior por lo que le procedieron a realizar una voladura controlada. Esta segunda mochila contenía unos ocho kilos de explosivo, posiblemente también amonitol, aunque no llevaba metralla. Este artefacto tenía un doble mecanismo de activación: por un lado tenía también un sedal de forma que al arrastrarlo hubiera provocado la explosión de la bomba, pero, además, iba con un temporizador programado para estallar a las 3:30 de la madrugada si antes no lo había activado el sedal.
A juzgar por las características y la colocación de los artefactos, los investigadores han llegado a la conclusión de que el plan de los etarras era "cazar" a la primera patrulla que subiera a comprobar los daños de la bomba en el repetidor. Dando por supuesto que los agentes hubieran quedado muertos o heridos, con la segunda bomba se pretendía alcanzar a los ertzainas que hubieran acudido a socorrer a sus compañeros. Y en el caso de que estos últimos no hubieran pisado el sedal de la segunda mochila, el plan era que esa bomba estallara a las 3:30 con el temporizador ya que los etarras suponían que los agentes continuarían en el lugar recogiendo evidencias o atendiendo a sus compañeros.
Los terroristas daban por supuesto que los ertzainas no entrarían por la noche en las instalaciones del repetidor y por eso, a diferencia de las trampas tendidas en dos ocasiones anteriores, colocaron los artefactos ocultos a una distancia considerable del cebo, a sesenta metros. Creyeron que, aunque no entraran en el recinto, al menos se aproximarían bastante para hacerse una idea de los daños ocurridos. Los policías se salvaron porque, previendo una trampa de esas características, establecieron el cordón de seguridad a bastante distancia del repetidor, sin atravesar el punto de los sesenta metros previsto por los terroristas.