El centro museo Artium presentó ayer la exposición 'Villa Edur' del artista Eduardo Sourrouille, un autorretrato íntimo a partir de más de 170 fotografías realizadas en los últimos años. Sourrouille (Basauri, 1970) propone «un recorrido metafórico por las estancias privadas de mi vida, desde las más superficiales hasta las más íntimas, para explorar todos los aspectos de la relación con los otros y con uno mismo».
A partir de tres series fotográficas, técnicamente exquisitas, el autor escenifica un mundo en el que predomina la afectividad y la necesidad de amar y saberse amado. El carácter escenográfico de las composiciones de Sourrouille apunta al barroco. Son fotografías elegantes, limpias y directas, y en ellas se alude a cuestiones como la identidad sexual o la amistad.
El título de la primera serie, 'Personas que visitaron mi casa', es lo suficientemente explícito. En ella, el artista presenta retratos de pareja, en los que aparece él mismo junto a diferentes personas con la que ha mantenido alguna relación afectiva, familiar o amistosa. Se trata de fotografías muy estáticas, con poses muy cuidadas y sin apenas atrezzo. Cada una de estas imágenes se emparenta con otra instantánea perteneciente a la segunda galería de imágenes: 'Salón para...'. En esta serie, Sourrouille repite personajes para echar mano esta vez de una teatralidad más acentuada, de una escenografía que invita al espectador a pensar en las anécdotas o historias sucedidas durante la sesión fotográfica.
Por el salón del artista han desfilado desde familiares hasta amigos, como los también artistas Miguel Ángel Gaüeca, Manu Arregui o Ignacio Goitia. A ratos jocosa, a ratos conmovedora, la exposición plantea y cuestiona conceptos como la insatisfacción, la soledad, el deseo o el dominio. Algunas de las fotografías contienen, por ejemplo, elementos fetichistas o, directamente sadomasoquistas como máscaras y trajes de cuero, cadenas o fustas. La tercera de las series expuestas, 'Selfportrait with my friends', funciona como si se tratara de un animalario. Sourrouille posa con diferentes animales, como un burro, un león, un elefante, un oso o un jabalí. Son fotografías un tanto surrealistas, en las que el artista parece adoptar determinadas características propias del animal que lo acompaña.
Apoyo a artistas locales
Desde sus inicios, el museo Artium sigue con atención la trayectoria de Eduardo Sourrouille. En 2002, se incorporaron a la colección de la pinacoteca dos de sus fotografías de gran formato y su trabajo ha sido incluido en diversas exposiciones. Por ello, el director de Artium, Daniel Castillejo, se mostró ayer especialmente orgulloso de que el centro que dirige sea el primero en acoger la primera gran exposición individual de Sourrouille en un museo.
«Eduardo es uno de los artistas más interesantes de nuestro entorno, y practica una técnica, la fotografía, que está cobrando cada vez más importancia en el mundo del arte contemporáneo. Por eso considero que esta exposición cumple estrictamente con el objetivo de Artium de dar visibilidad a artistas locales y potenciar su trabajo», destacó Castillejo.
'Villa Edur', una exposición diferente, personal y ligeramente narcisista, permanecerá expuesta en el Artium hasta el 19 de abril.