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Sociedad

LUIS IZAGA. ASOCIACIÓN ALAVESA EN DEFENSA DEL NIÑO ADOPTADO

15.01.09 -

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«Hay muchos pequeños hiperactivos»
Luis Izaga.
A los padres adoptivos les suele preocupar la salud de sus hijos. Es lógico. Muchos niños proceden de orfanatos donde reciben una alimentación escasa y apenas disponen de medios para subsistir. Pero las familias no se topan generalmente con sorpresas desagradables a la llegada de los pequeños a Euskadi. Si los leves trastornos físicos de los niños se solucionan casi siempre enseguida, las heridas emocionales corren la misma suerte. Tan sólo hay que acudir cuanto antes al especialista de turno e iniciar un tratamiento. El presidente de la Asociación Alavesa en Defensa del Niño Adoptado (Asaldenia), Luis Izaga, conoce de cerca las dolencias más comunes y explica cómo afrontan las familias vascas esos problemas.
-¿Cuánto suele tardar el niño en adaptarse a su nuevo hogar?
-¡Nada! A lo bueno normalmente se acostumbra cualquiera. El problema es la forma de adaptarse, aunque es cierto que a los mayores les cuesta un poquito más. Ya saben un idioma y coger el hilo a otro nuevo no es sencillo.
-Igual los padres tardan más...
-Sí, suele ser así. Para nosotros el proceso de adaptación suele hacerse más largo, aunque habitualmente dura entre seis meses y un año.
-Más allá de generalizaciones, cada caso es un mundo ¿no?
-Claro. Influyen cosas como en qué época del año viene el niño. No es lo mismo que llegue el 1 de mayo, con la gente enfrascada en su día a día -trabajo, estudios, etc.- que lo haga en agosto, en plenas vacaciones. Suele ser mejor el primer caso, porque se adaptará antes a la dinámica de disciplina.
-¿Qué otros aspectos pueden incidir emocionalmente en el niño?
-Cuando llega al nuevo hogar, los padres queremos presentar al niño a todo el mundo. Y es importante no caer en el error de que se produzca mucho jaleo en casa. Tampoco es bueno escolarizar rápidamente al niño, porque puede provocar una sensación de abandono similar a la que vivió en su lugar de origen. Por último, se debe evitar la sobreprotección.
-Dicen los expertos que los pequeños suelen llegar del extranjero con dolencias, aunque sean menores.
-A simple vista, parece bastante normal por la procedencia habitual de los críos, aunque quizás era un fenómeno más común en el pasado. Cuando adopté a mi hija en China hace once años, llegó con la mitad del peso recomendado para su edad. Lo que sí se detecta es un alto porcentaje de niños adoptados que luego sufren hiperactividad.
-¿Hay alguna explicación?
-Dicen que puede venir derivado de la falta de afecto. Esas antiguas carencias pueden provocar que el pequeño no reaccione igual a las nuevas circunstancias.
-Puede que eche de menos su país. ¿O llegan a olvidarlo?
-Habrá de todo, aunque yo creo que es vital que no se olvide de sus orígenes. Puede ser muy positivo a largo plazo que conozca su cultura, sus raíces... En muchos casos los propios rasgos físicos delatan que no son de aquí y es positivo que conozcan su historia.
-Incluso pueden sentirse interesados en regresar a su país en busca de los antepasados.
-Aquí los extranjeros adoptados más mayores rondarán la adolescencia, así que no conozco ejemplos. Pero es lógico que pregunten.
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