La unión que mostraron el PNV y EA en Azpeitia, al registrar el pasado día 5 una moción contra el alcalde Iñaki Errazkin, de ANV, por no condenar el asesinato del empresario Inaxio Uria, se transformó en crisis ayer en la localidad vizcaína de Busturia. Tras ocupar la Alcaldía del municipio durante un año y medio, Rodolfo Lartitegi, de Eusko Alkartasuna, hizo ayer oficial su renuncia al cargo para cedérselo durante los dos años y medio que restan de la presente legislatura al concejal de la izquierda abertzale Andoni Elorrieta. La decisión tuvo una rápida contestación por parte de los peneuvistas, que dijeron «no entender» cómo EA respalda a un grupo de ediles «que procede de ANV».
La dimisión que el primer edil de Busturia formalizó en el transcurso de una sesión plenaria convocada con carácter extraordinario responde al acuerdo alcanzado entre su partido y los aeneuvistas de alternarse el poder en el Consistorio, en función de la proporcionalidad obtenida tras los comicios de 2007 por número de concejales. La ahora izquierda abertzale, que se presentó entonces bajo las siglas de ANV, consiguió tres representantes en la Corporación, frente a los dos de EA. El PNV obtuvo cuatro.
«Pactamos que dos quintas partes de la legislatura gobernaría EA y las otras tres quintas partes ANV, y en esas nos mantendremos porque seguimos de acuerdo en la manera de gestionar el municipio. Por tanto, ahora nos toca apoyar a ANV en el traspaso de poderes», afirmó Lartitegi tras renunciar a su bastón de mando.
Tras una breve sesión plenaria, que se despachó en cuestión de minutos y sin opción a ruegos ni preguntas por parte de los asistentes, los representantes de la Corporación, así como sus respectivas ejecutivas, fueron parcos en palabras. Desde la junta municipal del PNV de Busturia, que en su día tachó de «esperpéntico» el acuerdo entre ANV y EA, reiteraron que volverán a reclamar que su candidato en 2007, Joseba Ander Retolaza, ocupe la Alcaldía en razón de los resultados de aquellas elecciones.
«Contamos de antemano con que (EA y la izquierda abertzale) serán leales a su particular acuerdo, así que no nos quedará más que asumir esa decisión. Consideramos que la opción es democrática, aunque no la más ética, teniendo en cuenta que fuimos el partido más votado», manifestó ayer el edil jeltzale. Su colega en el Consistorio busturitarra y portavoz, Mikel Álvarez, fue más allá al añadir que «no entendemos cómo Eusko Alkartasuna puede apoyar a un grupo de concejales que procede de ANV, ya que se supone que su postura política es más afín a la nuestra».
Fuentes de la ejecutiva de EA se limitaron a informar que, «de momento, no hemos valorado la situación de alternancia política en Busturia». Cuando secundó la moción en Azpeitia, este partido dejó claro que ETA no «tiene cabida» en un proyecto de polo soberanista, aunque ya advirtió, por boca de su presidente en Navarra, Maiorga Ramírez, que su actuación en la localidad donde la banda terrorista mató a Uria no significaba que fuera a extenderse a otros municipios gobernados por la izquierda abertzale. «No se puede actuar con brocha gorda», aseguró.
El balance de las últimas elecciones municipales en Busturia arrojó un resultado muy ajustado, de tan sólo cuatro votos de diferencia, entre la formación jeltzale y la ilegalizada ANV. A pesar de que su lista fuera la más votada, el acuerdo de la izquierda abertzale y EA volverá a relegar al PNV a la oposición.