Nueva revisión a la baja de las previsiones económicas para este año. La vicelehendakari, Idoia Zenarruzabeitia, compareció ayer para rectificar las estimaciones del Gobierno vasco publicadas a mediados de octubre. Ahora prevé que Euskadi crecerá un 0,5%, un punto por debajo de la última predicción -la expansión fue del 2,2% en 2008-, en un ejercicio para el que dibuja un panorama mucho más negro que el que había ofrecido hasta ahora. «Será duro, difícil y complicado», admitió tras reconocer que la situación se ha deteriorado en los últimos meses.
El País Vasco afronta un «fuerte» declive de su economía, que se traducirá en 14.000 nuevos parados, un espectacular frenazo del consumo familiar -sólo aumentará un 0,3%, ocho veces menos que al comenzar 2008- y, lo que es más preocupante, un recorte del 1,1% en la actividad industrial, cuya solidez había sido enarbolada hasta ahora como el principal soporte de un escenario de futura bonanza. «Estamos ante una crisis grave», confesó la vicelehendakari. «Ya está aquí, ha llegado a la industria y lo ha hecho para quedarse al menos durante un año».
La industria, tocada
Mientras se consolida el derrumbe de la construcción, los datos oficiales del último trimestre del pasado año ya reflejan una aportación negativa de la industria al Producto Interior Bruto (PIB) de medio punto. Es la constatación de lo que todos los analistas independientes habían anticipado desde el verano: la crisis tardaría un poco más en llegar a Euskadi, pero lo haría con crudeza.
La velocidad del deterioro de la economía ha obligado al tripartito a modificar sus mensaje más optimistas, sustentados sobre la idea de que el escaso peso del 'ladrillo' limitaría el impacto de la crisis en el País Vasco. La avalancha de expedientes de regulación de empleo que se han hecho públicos en los últimos meses y la evidencia de que el sector auxiliar del automóvil -clave en la industria- afronta una situación extremadamente delicada por el drástico recorte en los pedidos de los constructores, han forzado el cambio.
Una revisión tras otra
Con todo, el grado de fiabilidad de las previsiones del Gobierno vasco ha quedado en entredicho. Nadie es capaz de acertar en el actual estado de incertidumbre global, se justificó Zenarruzabeitia. El Gabinete de Juan José Ibarretxe había estimado en octubre de 2007, al presentar los Presupuestos de la comunidad, que la economía vasca crecería el 3,6% el pasado ejercicio. El último cálculo, anunciado ayer, sitúa el incremento real del PIB en el 2,2% después de cuatro revisiones en un año. Entre octubre y diciembre, cuando se agudizaron los efectos de la crisis, fue de sólo el 1%, apenas la mitad que en el trimestre anterior.
El Ejecutivo de Vitoria reconoce el deterioro de la actividad, pero no ha abandonado uno de los ejes centrales de su discurso: 'Euskadi va mejor'. La vicelehendakari remarcó que la expansión del conjunto de España se situó en 2008 en torno al 1,4%, ocho décimas menos que el País Vasco. Con ese mismo hilo argumental, sostuvo que la comunidad «no entrará en recesión» durante este año. «Nuestra economía crecerá. Poco, pero crecerá. Y eso es algo que no pueden decir muchas de las economías de nuestro entorno».
Recuperación, en cabeza
El mensaje del Gobierno tiene otro matiz, ya anticipado por el lehendakari en alguna de sus últimas intervenciones públicas: puesto que ya es innegable que la crisis afecta a Euskadi, dibujar un horizonte más despejado que el de otras áreas para cuando llegue el final del túnel. «La economía vasca tiene una base sólida, es sana y eso nos da garantías para cuando se produzca el cambio de ciclo», subrayó Zenarruzabeitia. «En ese momento -pronosticó- estaremos mejor preparados que nuestro entorno, en los puestos de salida, para aprovechar la recuperación».
La Administración vasca apuesta por una crisis de duración relativamente corta. «Estamos atravesando el peor momento y espero que los primeros síntomas de mejoría puedan verse ya a finales de 2009», señaló la vicelehendakari. Y es que, según el panorama que dibuja su departamento, los seis primeros meses serán de caída, mientras que el segundo semestre estaría caracterizado por un «estancamiento».