Europa celebró ayer en Estrasburgo el décimo aniversario del lanzamiento del euro con un acto formal en el que se resaltó, como virtud más sobresaliente de la moneda única, la capacidad que gracias a ella ha tenido la eurozona para afrontar la crisis económica. Sin el euro «no hubiéramos podido reaccionar con rapidez y eficacia», dijo el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, para quien resulta evidente que «en periodos de turbulencias más vale estar a bordo de un navío grande y estable que sobre una embarcación frágil».
En el acto, que se suma a los convocados estos últimos meses por diferentes instancias con el mismo motivo, intervinieron diversas personalidades. Entre otros el presidente de la Eurocámara, Hans-Gert Pöttering, quien, tras recordar el escepticismo que rodeó el lanzamiento de la nueva divisa, resumió la situación presente afirmando que el euro, pasada una década, «goza al menos de tanta confianza como las antiguas monedas de la UE».
Refiriéndose ya a la crisis actual, Pöttering consideró que la moneda única ha actuado como un factor de estabilidad que ha protegido a la eurozona «de la peor crisis financiera desde los años 30 del siglo pasado (...) Sin el euro y el Sistema Europeo de Bancos Centrales, la UE habría sufrido una crisis mucho más grave», concluyó.
Almunia y el colapso
De la misma opinión es el comisario Joaquín Almunia, para quien está meridianamente claro que «el Banco Central Europeo ha ayudado a evitar un enorme colapso financiero» tras la brusca contracción del crédito resultante de la crisis de las hipotecas basura. El comisario resaltó que el euro es la moneda de 16 países de la UE (con la última adhesión de Eslovaquia), en los que viven 330 millones de personas. «Es el símbolo de una identidad compartida y parte esencial del proyecto europeo», aseguró.
El presidente de la eurozona, Jean-Claude Juncker, consideró por su parte que el euro ha venido a reforzar la credibilidad de la Unión Europea como motor de proyectos ambiciosos; citó el mercado interior, la ampliación y la propia Unión Económica y Monetaria.
Este décimo aniversario se celebra en medio de una realidad monetaria muy complicada, en la que la Comisión europea ha declarado públicamente su disposición a enjuiciar las circunstancias de las cuentas públicas comunitarias a la luz de la excepcionalidad del momento. El equilibrio presupuestario, un objetivo central de la Unión, se está diluyendo en el tiempo a causa del deslizamiento de los déficits públicos entre los socios del euro, como es el caso de España.
Un mal primer trimestre
Por otra parte, el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben Bernanke, espera que la economía de su país se estabilice este año después de un primer trimestre que predice negativo. Además, cree que el estímulo fiscal planeado por el equipo del presidente electo, Barack Obama, no será suficiente para la recuperación.
Bernanke, que visitó ayer al primer ministro británico, Gordon Brown, pronunció una conferencia en la London School of Economics. El presidente del banco central de Estados Unidos fue preguntado sobre la evolución del empleo y pronosticó que la destrucción de puestos de trabajo seguirá en el primer trimestre de este año, pero añadió: «Espero que en 2009 podamos ver algo de estabilización y hará falta algo más de tiempo para ver una recuperación».
En ese sentido, dijo que el planeado plan de estímulo fiscal, si se implementa, «puede dar un empuje significativo a la actividad, pero es improbable que acciones fiscales promuevan una recuperación duradera si no están acompañadas de medidas fuertes para añadir estabilidad y fortaleza al sistema financiero. La historia demuestra que una economía moderna no puede crecer si el sistema financiero no opera de manera efectiva».
Bernanke enumeró los instrumentos que está aplicando y que aplicará la Reserva Federal para estabilizar los mercados financieros, y rechazó que sean similares a los impulsados en Japón durante la llamada 'década perdida' de la deflación. Dijo que no trata de ofrecer una facilitación cuantitativa de liquidez.