La gripe comienza a remitir en el País Vasco tras alcanzar su pico más alto (257 casos por cada 100.000 habitantes) durante la primera semana del mes de enero. El número de afectados por el virus se situaba ayer en 197 casos por cada 100.000 habitantes, un nivel de epidemia que los expertos consideran «bajo». «Lo peor ya ha pasado y dudo mucho de que se produzca un repunte de la enfermedad en los próximos días. Por suerte para todos, el virus de este año ha sido muy llevadero», aseguró la directora de Asistencia Sanitaria del Servicio Vasco de Salud, Michol González.
Las Urgencias de los hospitales y las consultas de los ambulatorios funcionaban ayer con «normalidad» después del «colapso» registrado la semana pasada en centros como Cruces y Txagorritxu, donde tuvieron que duplicar boxes -dos camillas en un espacio reservado para una- y derivar pacientes a otros hospitales ante la avalancha de enfermos aquejados de gripe y enfermedades respiratorias. Las autoridades sanitarias restaron importancia a lo ocurrido en los hospitales de la red pública hace unos días al entender que se trata de «problemas puntuales por picos de gripe».
«Uso abusivo»
Michol González fue más allá. Según la directora de Asistencia Sanitaria de Osakidetza, «la incidencia del virus en la comunidad autónoma vasca ha sido tan baja que muchas comarcas sanitarias ni siquiera han activado el plan de contingencia contra la enfermedad. Sólo hemos tenido que poner algún refuerzo», señaló. En el caso de los hospitales, los responsables sanitarios reconocieron ayer que han disminuido la actividad quirúrgica y reforzado las plantillas, «aunque menos que en otras ocasiones».
El año pasado, por ejemplo, el Servicio Vasco de Salud se vio obligado a contratar a cerca de 350 médicos recién titulados, abrir camas y ampliar los horarios de atención al paciente para poder atender a los enfermos. En esa ocasión, al colapso registrado en las Urgencias como consecuencia del aumento de los casos de gripe y gastroenteritis -388 casos por cada 100.000 habitantes- se sumaron los paros organizados por las centrales sindicales para reivindicar mejoras laborales.
Desde el pasado 1 de diciembre hasta el 11 de enero, los hospitales públicos vascos han registrado un total de 114.000 urgencias, 2.500 menos que en el mismo periodo del año anterior, según los datos facilitados ayer por el Servicio Vasco de Salud. En esta ocasión, el virus de la gripe se ha cebado especialmente con los niños menores de cuatro años, «uno de los colectivos donde menos ingresos hospitalarios se producen». No obstante, las autoridades sanitarias han hecho un llamamiento a la población para que sólo acudan a las Urgencias cuando sea estrictamente necesario.
«El problema es que hay personas que van a los hospitales con síntomas que pueden ser perfectamente tratados por el médico de cabecera o en los Puntos de Atención Continuada (PAC) y encima se quejan de que tienen que esperar. En un servicio como Urgencias se prioriza a los enfermos más graves». En este sentido, la doctora Michol González recordó que los centros de salud están preparados para atender patologías como la gripe. «Además, tendrán que esperar menos», insistió.