El caos originado en el aeropuerto madrileño de Barajas al unirse los problemas internos de la compañía Iberia con el temporal de nieve que obligó a cerrar durante horas el principal aeródromo español lleva camino de convertirse en el primer gran escollo político del año para el Gobierno. La ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, a la que el PP ha convertido en los últimos días en objetivo de duras críticas, abrió la puerta por primera vez a ceses o destituciones si se confirman «negligencias» en Aena, la entidad estatal que gestiona los aeropuertos.
«Cuando se detecten responsabilidades por negligencia -dijo en Vigo- se cesará a las personas que haya que cesar», aunque eludió ser más explícita al respecto. La ministra tuvo que soportar ayer nuevas descalificaciones por parte del principal partido de la oposición. Su presidente, Mariano Rajoy, afirmó que «la incompetencia de la ministra es supina; la vaciedad de sus argumentos, insuperable; y sus explicaciones, ni a cómicas llegan». Exigió su «dimisión o cese» y consideró que su mantenimiento en el Gobierno es «una burla» hacia los ciudadanos.
Álvarez reconoció que «pedir disculpas» a los miles de pasajeros atrapados en el caos de Barajas «no es suficiente» y valoró que las administraciones competentes, entre ellas los ministerios de Fomento, Medio Ambiente e Interior, deben «analizar cómo han funcionado los responsables y si se ha hecho todo de la manera adecuada». También citó a la Comunidad de Madrid, en manos del PP. Recordó que es la principal accionista de Iberia a través de Caja Madrid. Acerca de los problemas de esta compañía, Álvarez enfatizó que «se trata de una empresa privada» y que, por tanto, las incidencias con sus trabajadores «deben resolverlo entre ellos». El PSOE ha solicitado la comparecencia en el Congreso del presidente de la compañía, Fernando Conte.
Vuelo desde Bilbao
Mientras arrecia la tormenta política, Barajas volvió a ser ayer motivo de desesperación para cientos de pasajeros. Se cancelaron al menos 44 vuelos, 27 de ellos programados por Iberia -uno con origen en Bilbao-. La aerolínea lo achacó a la supuesta huelga de celo que desarrollan los pilotos y que estos niegan.
Las asociaciones de consumidores UCE, Facua y Cecu, entre otras, reclamaron una «macrosanción» contra Iberia y «compensaciones» para los pasajeros que se han visto afectados durante todo el fin de semana por el caos de Barajas.