El crecimiento del paro es la consecuencia de la crisis que más teme el nuevo secretario general de CC OO de Euskadi, Unai Sordo, sobre todo por el drama personal que hay detrás de cada nuevo desempleado, cuyos derechos «no permitirá» que se recorten. El máximo responsable del sindicato, elegido para el cargo el pasado 9 de enero, abordó ayer la situación económica, laboral y política en el programa de Punto Radio 'Protagonistas Bizkaia' con Almudena Cacho y el redactor de EL CORREO José Luis Galende.
Junto al problema de los parados, otro de los temores de la central es que algunas «empresas intenten utilizar la crisis para condicionar los derechos de los asalariados». Y Sordo fue tajante al respecto: «Por ahí no vamos a pasar. No vamos a permitir recortes, en especial de los parados». CC OO no lo aceptará porque «esta no es una crisis generada por los trabajadores» y tampoco está relacionada con sus derechos. Precisamente, considera que es el momento de «reforzarlos para poder salir» de la situación actual.
El líder de la segunda central vasca apuesta por el diálogo social y el pacto para afrontar la actual coyuntura, pero ello no quiere decir que renuncie a la acción sindical. Si la protección social o el desempleo fueran atacados, advierte en un «aviso a navegantes», «actuaríamos». «No es cuestionando derechos como se va a salir de esta crisis», continúa, aunque reconoce que «hasta ahora» no ha visto «indicios» de que se vayan a reducir.
A dejar la crisis ayudará, asegura, subir los salarios por encima de la inflación. Hay margen para ello, añade, porque la desaceleración no se debe «a la pérdida de competitividad» ni a factores atribuibles a la fuerza laboral. «Nos sentimos con legitimidad para demandar subidas por encima de los precios; es de justicia y una buena receta» ante la situación actual, enfatiza. La petición dependerá de cada sector o empresa, especifica.
Elecciones de marzo
Militante de Comisiones desde que entró en el mercado laboral, Unai Sordo ha realizado una carrera fulgurante dentro del sindicato, donde en sólo ocho años ha pasado de militante a secretario general. Sin embargo, su juventud -36 años- no le impide mantener las tradiciones de la organización, como la de no entrar en política.
Lo que vaya a pasar en las elecciones del 1 de marzo «corresponde decidirlo a la ciudadanía», apunta. «Nuestro papel es marcar los raíles por los que pensamos deben discurrir las políticas económica, industrial y social» del Gobierno vasco, abunda, siempre desde una posición de «pacto transversal». Su vocación es dejar que actúe la democracia «sin condicionar ni mezclarnos en la arena de la política».
Respecto al proceso judicial a que se han visto sometidos el lehendakari, Juan José Ibarretxe, y el secretario general de los socialistas vascos, Patxi López, por las conversaciones con representantes de la ilegalizada Batasuna, considera acertada la decisión del Tribunal Superior del País Vasco de sobreseer la causa. «Nunca hemos visto ningún sentido a este procesamiento», explica. Y recuerda que a su sindicato le «pareció bien» aquel intento de acabar con el terrorismo «que ETA hizo descarrilar». Al respecto, aconseja a la Justicia «tener mucho cuidado», porque con algunas de sus actuaciones puede estar produciendo una «deslegitimación social» de sus funciones.