«A finales de 2010 o a principios de 2011». En torno a esas fechas estableció ayer la consejera vasca de Cultura, Miren Azkarate, la inauguración del controvertido Museo Balenciaga de Getaria, para el que el Ejecutivo autónomo ha consignado 4,5 millones de euros más de los ya invertidos dentro del Plan de Infraestructuras Culturales 2008-2012. La iniciativa, enmarcada en el programa para la aceleración de la economía, prevé invertir en cuatro años cerca de 100 millones de euros en una quincena de equipamientos culturales y deportivos, «porque las infraestructuras culturales pueden revitalizar la sociedad e invirtiendo en cultura se invierte en desarrollo social».
Azkarate detalló ayer los pormenores del Plan en Tabakalera, el futuro Centro Internacional de Cultura Contemporánea donostiarra, que la consejera calificó de «maravillosa aventura» y consideró el principal equipamiento cultural que contempla el Plan. De hecho, sólo los 25,6 millones de euros que se destinarán al Palacio de Congresos y Auditorio de Vitoria superan la inversión de 21,6 millones que el Gobierno vasco realizará en Tabakalera los próximos cuatro años. Destacan asimismo por su cuantía las inversiones previstas en el Archivo Histórico Nacional de Euskadi y en el Museo Vasco de Historia y Sociedad, ambos en Bilbao.
Proyectos que colean
En la relación de proyectos que se han incorporado al Plan de Infraestructuras Culturales 2008-2012 hay equipamientos nuevos, pero también los hay recurrentes, ya que seis de las quince iniciativas que integran el Plan ya figuraban en el precedente, correspondiente al cuatrienio 2004-2007. Algunas repiten porque son proyectos a largo plazo, como la rehabilitación de la catedral de Santa María de Vitoria, la recuperación de la explotación salinera de Salinas de Añana o la construcción del Palacio de Congresos de Vitoria. En el caso de la réplica de Ekainberri, en Zestoa, el millón que se invierta se dirigirá a rematar cuestiones relacionadas con los accesos.
También siguen en la lista proyectos que, de no haber mediado problemas, ya tendrían que haber estado inaugurados y en funcionamiento, como el centro Ipupomamua y el Museo Balenciaga. El coste de este último centro superará ampliamente los 20 millones de euros, cuando su presupuesto inicial apenas si llegaba a 6. Ahora, las dos sociedades encargadas de ponerlo en marcha están bajo investigación judicial, aunque Azkarate vaticinó ayer que «en 2012 el museo será un referente».