Para verano. Ésta es la fecha límite que el Ayuntamiento se ha puesto para hacerse con la propiedad del palacio Escoriaza Esquível, un edificio de corte renacentista que considera «fundamental» dentro su plan de rehabilitación del Casco Viejo.
Después de dos juicios, la Audiencia Provincial ha rechazado liquidar la fundación propietaria del inmueble, como habían solicitado los descendientes de las hermanas de Domingo Ambrosio de Aguirre. Se trata del sacerdote que, a mediados del siglo XIX, constituyó la fundación Seminario Eclesiástico de Aguirre, cuya finalidad era formar sacerdotes. En su sentencia, los magistrados han dejado en manos del patronato de la entidad la decisión de disolver o no la entidad.
Los patrones de la fundación son el diputado general, que hasta ahora se ha inhibido en el litigio, y un sacerdote que actúa como 'patrono de sangre'. Y es que De Aguirre dejó estipulado que si entre sus familiares había un cura, éste debía estar presente en el órgano decisorio de la fundación.
La resolución judicial ha dejado a un lado a un grupo de vitorianos que habían acreditado ser descendientes de las hermanas del cura fundador. La decisión ha caído como un jarro de agua fría en este colectivo, dado que es inapelable en el Supremo. «El único recurso que nos queda por explorar es dirigirnos al Protectorado de Fundaciones para pedir la disolución de una entidad que no tiene ninguna actividad, de forma que sus bienes vayan a parar a la ciudad», comentó a EL CORREO la abogada de este grupo de descendientes de las hermanas del fundador.
Informe pericial
La sentencia, sin embargo, facilita al Ayuntamiento la negociación para hacerse con el histórico palacio. En este sentido, el gerente de la Agencia de Renovación Urbana informó que «ya hemos tenido conversaciones con el 'patrono de sangre' y van por buen camino». Gonzalo Arroita se mostró confiado en que el palacio pasará a manos públicas para verano. Recordó, en este sentido, que ya han encargado un informe pericial con un doble objetivo. De un lado, el Ayuntamiento quiere conseguir una tasación del edificio y, de otro, la valoración de los serios daños que presenta. En cuanto lo tenga -la previsión es que sea este mes- reclamará al propietario que arregle el palacio, ya que se trata de un bien patrimonial protegido y es obligado evitar su ruina. Si el titular no lo hace, el Consistorio podrá iniciar ya la expropiación o cerrar una negociación para la compra del edificio, descontando de su precio el coste de la restauración. En el peor de los casos, Arroita confía en que Escoriaza Esquivel forme parte del patrimonio municipal para verano. ¿Su destino? Ya se verá.