Álava afronta un momento crucial en materia de transportes. 2009 será el año que revolucionará las conexiones por carretera en el territorio con la inauguración, por fin, de la Vitoria-Eibar (AP-1) y la reconversión en autovía del último tramo de la Nacional 1 (ahora A-1), ubicado en las inmediaciones del peaje de Armiñón y que llegará hasta Miranda. Estas dos obras, quizá las de mayor enjundia que se han acometido en la provincia en las últimas décadas, asestarán un impulso casi definitivo a la red viaria principal, al tiempo que cederán el testigo a las carreteras secundarias. En la cuadrilla de Añana, sin ir más lejos, la Diputación invertirá 30 millones de euros en lo que resta de legislatura.
2009 será un año de cortes de cinta, flashes y felicitaciones. La primera inauguración, si todo sale según lo previsto y la meteorología no lo impide, será el llamado nudo de Armiñón. Los trabajos están muy avanzados y como adelantó este periódico, se prevé que concluyan en torno a marzo. La complejidad del proyecto se ha visto multiplicada por tratarse de uno de los principales nexos de comunicación por vía terrestre del norte peninsular. Cada día, más de 43.000 vehículos, un 30% de ellos pesados, transitan por una N-1 que lleva en obras desde primavera de 2006 -por la zona se han llegado a registrar hasta 60.000 en momentos puntuales-.
El tramo en cuestión es el situado entre la 'legua del rey', renovada hace un par de años, y las inmediaciones de Miranda. La N-1 vertebra un proyecto de casi 40 millones, pero no acapara todas las actuaciones. Se han habilitado dos rotondas inferiores que distribuirán el tráfico hacia los municipios de Estavillo o Manzanos, y permitirán, a su vez, realizar cambios de sentido en la N-1.
Además, se han construido nuevos accesos a la autopista AP-1, que lleva a Burgos. Así, los vehículos que procedan de Vitoria, cruzarán en diagonal sobre la N-1 a través de un paso elevado, mientras que aquellos que se dirijan hacia la capital alavesa, saldrán del peaje por un nueva calzada que discurre en paralelo por la nacional durante un kilómetros hasta su intersección.
La AP-1, para abril
Respecto a la Vitoria-Eibar, la 'joya de la corona', existen pocas novedades. Los 15 kilómetros del tramo alavés llevan desde marzo del pasado año durmiendo el sueño de los justos a la espera de que la Diputación de Guipúzcoa concluya el trazado entre el túnel de Arlabán y Mondragón. Desde el territorio vecino reiteran que la apertura se producirá en Semana Santa -se debería haber abierto hace un año-. Si el compromiso no llegara a cumplirse, el Ejecutivo alavés tiene un plan 'B' que consistiría en una apertura parcial entre Echávarri Viña y Eskoriatza, donde se ubicará el área de peaje de San Bernabé. No hay que olvidar que el tramo más retrasado es el Eskoriatza-Mondragón, como consecuencia de los problemas surgidos en el túnel de Apotzaga.
El capítulo de inauguraciones culminará en la A-132, la carretera de Estella. Con casi 8 kilómetros de calzada renovados entre Maeztu y Antoñana, la Diputación acomete en estos momentos las travesías de Maeztu y Atauri, donde ya se han demolido los tres edificios que tanta polémica han generado en los últimos años. Los vecinos no comparten esta actuación, aunque no han tenido más remedio que resignarse puesto que la variante que pedían era inviable al costar 20 millones. El conjunto de los trabajos terminarán antes del verano.
Rioja Alavesa
Con estos tres proyectos a punto de culminarse, se cierra una etapa en la que los proyectos más o menos 'faraónicos' quedarán aparcados en favor de la red secundaria. En teoría, el siguiente gran proyecto que estaba en la agenda del Departamento de Obras Públicas y Transportes, liderado por Luis Zarrabeitia, era el desdoblamiento de la N-124, la carretera que lleva a La Rioja, un proyecto dividido en dos fases (hasta Zambrana y luego hasta Briñas) y que tenía un presupuesto de 40 millones. A la espera de la declaración de impacto ambiental, el proyecto ha quedado en 'stand by' porque la Diputación pretende implantar en la Rioja Alavesa un peaje social en la AP-68 como el que ya existe en Ayala.
De momento, lo que sí está definido y aprobado es la mejora de las conexiones con la cuadrilla de Añana. Con una inversión de 30 millones de euros hasta el final de legislatura, la Diputación acometerá tres actuaciones interrelacionadas que comenzarán este mes con la mejora de la carretera Nanclares-Pobes (A2622), de 6,5 kilómetros. Luego se procederá a la construcción de la variante Subijana-Morillas, para concluir con la reforma de las conexiones a Kuartango, en total 13 kilómetros que incluyen el túnel de la Techa, de 234 metros de longitud.
Pero hay más. Está previsto que comiencen las obras de las carreteras Villabuena-Elciego, Leza-Elciego o Quintanilla-Melledes. También la adecuación de los accesos al Parque Tecnológico de Miñano, que beneficiará a las 3.000 personas que se desplazan allí cada día.