El temporal de nieve que bloqueó Madrid el pasado viernes, y que colapsó el transporte en toda España, comenzó a amainar ayer, pero al mismo tiempo se recrudeció la polémica sobre los errores del Ministerio de Fomento a la hora de afrontar la crisis. El PP volvió a arremeter contra el Ejecutivo socialista y le exigió que asuma responsabilidades por el caos que se adueñó del aeropuerto de Barajas, al permanecer cerrado durante casi cinco horas, circunstancia que obligó a Iberia a cancelar casi 550 vuelos entre el viernes y ayer. Aeropuertos Españoles (Aena) calcula que 45.000 personas se han quedado sin avión o han sufrido retrasos en las dos jornadas.
Ayer, igual que el día anterior, una multitud de viajeros continuó atrapada en la terminal, tras haber pasado la noche en sus instalaciones -más de 2.000 fueron trasladados a hoteles-, a la espera de que se normalizara el tráfico aéreo. Uno de los damnificados fue el propio presidente popular, Mariano Rajoy, quien reclamó una vez más la dimisión de la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, a la que culpó de «extender su ineficacia» por «tierra, mar y aire».
El líder del PP, que consiguió llegar a Lugo para intervenir en un mitin, consideró «inaceptable» que los viajeros se quedaran «en la calle» tras haber intentado tomar un avión en el aeropuerto madrileño, que definió como uno de los «más importantes del mundo». Para el jefe de la oposición, el colapso del transporte es «una demostración inequívoca» de la «ineficacia» e «incapacidad» del Ejecutivo. «Ayer nevó en España, pero Magdalena Álvarez no lo sabía», ironizó Rajoy, quien no ahorró epítetos contra la ministra, quien comparecerá este mes en el Congreso a petición propia. La describió como una «especialista en organizar el caos» y como una «garantía» de que el «menor incidente acaba convirtiéndose en un gigantesco problema».
Rajoy aprovechó la ocasión para relatar su peripecia en Barajas, donde ayer quedó inmovilizado. «No nevaba ya, pero había hora y media de retraso -aseguró-. Primero te dicen que no habían podido meter las maletas en el avión, luego que faltan veinte pasajeros que no fueron localizados». El máximo responsable del PP acusó al Gobierno de Zapatero de actuar con «soberbia» y denunció que «se trata a los ciudadanos a patadas, cuando la gente merece respeto». Horas después de estas declaraciones, el jefe de la oposición se bajó en Santiago de Compostela del avión que debía llevarle de vuelta a Madrid en solidaridad con una periodista a la que el personal de Iberia obligó a abandonar la aeronave por un «error».
Los usuarios de Barajas aguardaron ayer con evidente frustración a que el tráfico aéreo se normalizara, un objetivo que no se consiguió, lo que afectó de nuevo a los demás aeropuertos españoles. Volvieron a registrarse cancelaciones, y los retrasos rondaron los 93 minutos de media. En Madrid tan sólo operaron 985 vuelos, cuando lo normal es que lleguen a 1.200.
Dos de las cuatro pistas
Un día después de la gran nevada, la terminal madrileña sólo tenía disponibles dos de sus cuatro pistas, aunque la tercera quedo expedita por la noche. Pero las demoras no se debían únicamente a ese problema. Por ejemplo, las rotaciones de los aviones se habían visto alteradas y, además, todos los aparatos debían pasar por la pista de deshielo antes de despegar, ya que de madrugada la capital de España registró seis grados bajo cero.
Aena tuvo que recurrir al Ayuntamiento, que envió siete camiones con chuchillas quitahielos, así como varios quitanieves. En toda la ciudad se movilizaron más de 7.000 empleados del servicio de limpieza, provistos de palas y baldeadores que arrojan agua a presión. Los trabajadores municipales esparcieron más de dos toneladas de sal por las calles y repartieron otras 115 toneladas entre los ciudadanos. Asimismo, la Corporación madrileña tuvo que alojar a algunos indigentes en hoteles, porque los albergues municipales estaban copados por más de 1.500 personas.
Entre tanto, Renfe continuó prestando apoyo a las aerolíneas para trasladar a Madrid a los viajeros cuyos vuelos habían sido desviados el viernes a otras capitales. La compañía ferroviaria transportó a unos 2.000 pasajeros. Todas las líneas de tren funcionaron con normalidad, a excepción del AVE entre Madrid y Barcelona, en el que se impuso una restricción de velocidad en el tramo entre Mejorada del Campo y El Burgo del Ebro.