«Bilbao pierde peso y tiene pocas posibilidades de crecer más y San Sebastián tiene ya poco margen. Es Vitoria la capital que va a dar el estirón en Euskadi». Así aventura el futuro a corto plazo Martín González, uno de los expertos en demografía del Eustat, el Instituto Vasco de Estadística. Los últimos datos del padrón de 2008, recién publicados, vienen a confirmar que el cambio de modelo demográfico en la comunidad autónoma es un hecho. Bilbao, la capital económica, ha perdido 28.166 habitantes en los últimos veinte años, mientras Vitoria, la administrativa, ha ganado 33.000. Para algunos puede ser un dato sorprendente, pero hoy sólo hay 120.000 habitantes de diferencia entre ambas, entre la gran urbe y la ciudad que parece una isla en la rural Llanada Alavesa. Desde 1986, este intervalo se ha reducido en cerca de 60.000 residentes. Y ambas capitales aún se acercarán más en las próximas décadas.
La última revisión del padrón ratifica el estancamiento poblacional del País Vasco en su conjunto, aunque cada territorio y cada capital sigue una senda propia. Los datos del INE dieron para Euskadi un total de 2.157.112 habitantes en 2008, una exigua variación positiva del 0,71% respecto al año anterior. El País Vasco fue la tercera comunidad que menos creció y si lo hizo fue exclusivamente gracias a la inmigración, porque su crecimiento vegetativo es todavía negativo: mueren más de los que nacen (1.509 personas en 2007). Vizcaya está estancada en 1.146.421 habitantes; Guipúzcoa superó por primera vez los 700.000 y Álava sigue una tendencia al alza y roza los 310.000.
¿Qué está pasando en las capitales, donde aún reside el 35% de los vascos? Pues cosas muy dispares, analiza González. El escenario ha cambiado y la demografía vasca ya no puede explicarse por el aluvión de los años 60 y 70, cuando la inmigración nacional al calor de la expansión industrial llenó Bilbao y los municipios de las márgenes del Nervión. La avalancha provocó también el despegue de la tranquila Vitoria, una ciudad «que en la década de los 60 tenía el mayor incremento poblacional de todo el Estado» y que llegó a cuadriplicar su censo en 30 años, señala el profesor de Geografía Urbana Pedro Arriola en uno de sus análisis sobre la capital alavesa.
Hoy, en cambio, los principales movimientos de la demografía vasca se explican por la «inmigración extranjera» y por «la tendencia a la descapitalización», dos fenómenos compartidos con el resto de España. En el primer caso, es la llegada de ciudadanos de otros países -unos 20.000 en 2007- los que mantienen a Euskadi en saldos demográficos positivos, incluso a pesar de que el ratio de inmigración es la mitad que en el conjunto de España. En el segundo, la escapada de muchos residentes de las urbes hacia zonas periféricas -quizá urbanísticamente más amables, o con viviendas más baratas- explica muchos de los movimientos demográficos de Vizcaya y Guipúzcoa y, sólo en parte, los de Álava.
Capital económica
Es conveniente poner en primer lugar el foco sobre Bilbao. La capital económica del país ha perdido fuelle con una merma de 28.166 vecinos en veinte años, entre los padrones de 1986 y este último de 2008. Su saldo vegetativo es claramente negativo. «Y hasta 2001, el migratorio también lo era», señala el experto del Eustat. Es decir, era imposible crecer.
Bilbao presenta con mayor claridad que ninguna otra de las capitales vascas el «agotamiento» del modelo de asentamiento que han mantenido las grandes urbes españolas, como lo denominan los profesores Matilde Mas y Francisco Goerlich en un informe que coordinaron para la Fundación BBVA. Frenado en seco su 'tirón' para la inmigración nacional con la crisis industrial de los años 80, tampoco ha sido un foco de atracción para la extranjera, que ha buscado lugares de residencia en otras poblaciones próximas «ante la dificultad de encontrar vivienda en la gran ciudad y habida cuenta de la facilidad para el transporte». La carestía de los pisos también ha obligado a emigrar a muchos jóvenes y de ahí el nuevo mapa de las localidades emergentes de Vizcaya. Junto a Bilbao, han perdido población de forma notoria Barakaldo (16.766 vecinos menos en 22 años), Portugalete (-9.589), Basauri (-8.965), Sestao (-8.510) y Santurtzi (-5.498). Han ganado Leioa (5.641 residentes más), Sopelana, Mungia, Getxo y Arrigorriaga.
«El declive de la Margen Izquieda comenzó con los problemas de la industria», recuerda Javier Cruz, alcalde socialista de Santurtzi entre 1995 y 2007. «Con la pérdida de tejido industrial, muchos de los que vinieron en los 60, ya prejubilados, volvieron a sus comunidades de origen. Y después se dio un segundo fenómeno. Muchos buscaron en otras poblaciones de Vizcaya la calidad de vida que entonces no tenían nuestros pueblos. Cruzaron la ría hacia Leioa o Getxo. Ahora la Margen Izquierda ha cambiado y es una zona amable, pero cuesta recuperar lo perdido», advierte.
Ciudad de aluvión
Vitoria ofrece la otra cara de la moneda. También fue ciudad de aluvión, pero los que vinieron acabaron quedándose y el crecimiento ha sido constante e imparable. «Es la única de las tres capitales con saldo vegetativo positivo (+390 en 2007) porque en ella hay más ciudadanos en edad de procrear», indica Martín González. La única, por tanto, que seguiría creciendo aún sin inmigración extranjera, un escenario que puede no resultar tan imaginario en la actual coyuntura económica, especialmente difícil para muchos recién llegados.
Vitoria ha superado los 300.000 habitantes y cuenta con suelo y perspectivas para crecer. Tiene viviendas en marcha en sus nuevas expansiones residenciales y ha conseguido controlar los precios de los pisos libres, «la única causa por la que se explica el crecimiento de sus núcleos cercanos, como Alegría, Iruña de Oka o Zuia», apuntan expertos locales. «Es la capital vasca en claro despegue».
San Sebastián, por su parte, se golpea contra el muro de su propia configuración física y contra el gran hándicap de su histórica carestía de la vivienda, que ha obligado a muchos jóvenes a buscar pisos razonables en otras localidades guipuzcoanas. En veinte años, ha crecido en poco más de 9.000 residentes, los mismos que han sumado en ese periodo sus vecinas Irún y Hondarribia. En Guipúzcoa, el declive hay que buscarlo en localidades industriales como Eibar o Rentería, que han perdido más de cinco mil vecinos cada una en las últimas dos décadas, así como en Mondragón y Pasaia.