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Intelectuales y expertos en Oriente Próximo lamentan las matanzas de Gaza y rememoran el origen «laico e idealista» del Estado judío
11.01.09 -

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Las dos almas de Israel
Un soldado judío reza junto a un tanque antes de entrar en combate en la Franja de Gaza, poco después de que se iniciaran las operaciones terrestres contra los militantes de Hamás. / EFE
Poco más de medio siglo de historia y ni un respiro. Israel se fundó en 1948 con el beneplácito de la ONU, y ya entonces tuvo que hacer frente a una guerra contra los estados árabes vecinos. Ni Egipto, Irak, Líbano, Siria y Jordania aceptaron su constitución como país independiente en el suelo de parte de Palestina. Desde entonces, se han sucedido los conflictos armados. Ahora, todos los ojos están puestos en Gaza, un territorio anexionado tras la Guerra de los Seis Días de 1967, devuelto en 2005 a los palestinos y gobernado por Hamás, un movimiento integrista que tiene por objetivo el establecimiento de un Estado islámico en la región histórica de Palestina (compuesta por Israel, Cisjordania y la franja de Gaza).
Desde el pasado 27 de diciembre, los ataques del Ejército hebreo contra Gaza han causado unos 800 muertos y 3.200 heridos. Es la respuesta a los cohetes que se lanzan desde allí a Israel. La ONU exige un alto el fuego mientras el extremismo islámico se hace cada vez más fuerte. Es un fundamentalismo religioso, con proyección internacional, que lo mismo atenta en Bombay, Madrid o Tel Aviv. Los intelectuales, profesores y periodistas consultados por EL CORREO alertan ante el peligro terrorista y arrojan luz sobre la singularidad de Israel, «que aún en sus períodos más críticos no ha dejado de ser una democracia».
JUANA SALABERT
Novelista
«Me recuerda a Irak»
C«Los niños son el patrimonio más valioso de los pueblos. No existe nada más sagrado», afirma Juana Salabert. «Hay que dejar de masacrarlos. No inyectarles la semilla del odio y del rencor». Siempre ha defendido al Estado de Israel, pero tiene claro que «cuando se tiene razón no se debe perder la razón, es decir, hay maneras y maneras: es intolerable que se esté atacando tan brutalmente a Gaza». Su rechazo visceral hacia el «fascismo» de Hamás no basta para justificar la matanza de civiles. «Me produce espanto. Me recuerda lo que pasó en Irak. Hussein era un dictador pero en su país no había integrismo. Ahora lo hay. Al tiempo que lanzas bombas, alimentas el fanatismo».
Ella cree en el sionismo «desde la izquierda» y no quiere saber nada de radicalismos: «Los ultraortodoxos judíos también me ponen los pelos de punta». Sus simpatías hacia Israel se remontan a los orígenes, cuando se soñaba con una comunidad ejemplar en justicia social. «Me duele el profundo desconocimiento sobre Israel que hay en España». Por eso, de vez en cuando, se ve obligada a resaltar un detalle que considera fundamental: «Pocos saben que los dirigentes palestinos se negaron a aceptar la existencia de dos estados, allá por 1948, y que ahí está seguramente el origen del drama».
ANTONIO ELORZA
Catedrático de Ciencias Políticas
«Hamás es igual que ETA»
C«'Gora Euskadi' y 'Gora ETA' son cosas muy distintas. Lo mismo que 'Viva Palestina' y 'Viva Hamás'. Yo no tengo ningún problema en gritar 'Viva Palestina', pero jamás apoyaré a Hamás», recalca Antonio Elorza. Lo que tampoco quiere decir que abogue, «ni muchísimo menos», por la desaparición del Estado de Israel. «Aquí no se trata de un conflicto de buenos y malos. Seamos serios y dejemos a un lado las visiones maniqueas. Por una parte, debe forzarse a Israel a suspender el ataque sobre Gaza y, por otra, es necesario que Hamás se comprometa a no bombardear al vecino. Así de simple».
El siguiente paso, apunta, debería ser la devolución de los territorios ocupados en la Guerra de los Seis Días de 1967. «Esa invasión fue un gran error. ¡Se ha convertido en un problema gravísimo! Sobre todo en Cisjordania, donde se ha asentado una masa de judíosrusos extremadamente reaccionarios que no están nada integrados en la sociedad israelí». La inspiración religiosa, el mito bíblico de la Tierra Prometida, «ha jugado un papel siniestro y eso no está de más señalarlo, no hay más que leer el Deuteronomio para comprender algunas actitudes». Y mientras, Hamás se crece «y estrecha sus contactos con una red mundial que sólo quiere sembrar el terror, igual que ETA».
HERMANN TERTSCH
Comentarista
«La única salida es la derrota»
CEstá preocupado. Mucho. «En los últimos dos o tres años, se ha producido un salto cualitativo. Cada vez hay más gente que desecha la solución de los dos estados (uno judío y otro palestino) y aboga por la destrucción de Israel», denuncia Hermann Tertsch. «Percibo una corriente muy agresiva. Una fobia antiisraelí ligada al antiamericanismo típico de cierta derecha y, sobre todo, de la izquierda». Un cóctel que le resulta indigesto y familiar, «porque en este país siempre ha habido mucha pereza mental». Cuando oye que se acusa al Ejército judío de «desmesura», le cuesta reprimir su indignación: «Si Israel quisiera arrasar Gaza, mataría a 150.000 personas en dos horas».
Está convencido de que la actuación de las Fuerzas Armadas es ejemplar pero, eso sí, «nunca» hay que descartar la mano dura. «No se pueden alimentar las esperanzas de los radicales. La única salida es la derrota, quebrar la columna vertebral de estos movimientos integristas». Y en cuanto al clima social en Israel, es optimista, no hay peligro de que caiga en un militarismo desbocado: «Es una democracia cada vez más moderna, el sionismo a ultranza ha ido desapareciendo y la gente tiene menos ganas de sacrificarse por su país, se han vuelto más cómodos y eso no es malo».
PILAR RAHOLA
Periodista
«Yo no lloro sólo por un ojo»
CLe llama la atención que «nadie se lance a hablar de Sudán o Ruanda, pero, en cambio, siempre tenga muchísimo que decir sobre el conflicto árabe-israelí». Será que se trata de una vieja historia que todo el mundo conoce. «Ya. Se suceden los episodios y más de lo mismo: muerte y desesperanza», lamenta Pilar Rahola. A la vista del baño de sangre en Gaza, no puede reprimir «un sentimiento de tragedia compartida porque yo no lloro sólo por un ojo, allí sufren los dos bandos». Confiesa que, entre tanta frustración y desaliento, hay algo positivo: «La inquietud por saber qué pasa se abre camino en España, ya no vale con contar lo de siempre». Aunque todavía quede mucho por avanzar, «porque sigo viendo manifestaciones de extrema izquierda que van de la mano de grupos islamistas».
Los radicalismos, advierte, «son el origen de todos los males». Parafrasea a Golda Meir para explicar su postura: «El problema de los palestinos se resolverá cuando amen más a su prole de lo que odian a los judíos». Y cuando se le pregunta por la desesperación de los padres que han perdido a sus hijos en Gaza, reconoce que «todo eso me repugna, yo exijo más puntería o bien que se opte por otras vías». De todas maneras, se muestra pesimista: «Habrá una guerra abierta en esa región mientras países como Irán o Siria, además de las fortunas vinculadas al petrodólar que financian el terrorismo, así lo quieran».
JON JUARISTI
Escritor
«El Gobierno hebreo actúa racionalmente»
CPoeta, lingüista, ensayista y ex director de la Biblioteca Nacional y del Instituto Cervantes. Es un bilbaíno de prestigio y judío de corazón. Se convirtió a principios de los 80 y defiende a Israel con vehemencia: «Es una sociedad plural y democrática, que nunca apostará por una guerra de exterminio; no como Hamás, que lanza indiscriminadamente misiles». El Ejército judío es «selectivo» y, si hay tantas bajas, «es consecuencia de la superioridad tecnológica».
Ante un ataque terrorista, subraya el catedrático, «el Estado debe responder con contundencia, y quede claro que el objetivo es machacar a Hamás, no a los palestinos». El Gobierno hebreo responde siempre «con criterios racionales», y haría muy mal si cayera «en la trampa de hacer el juego al victimismo de los terroristas». Máxime cuando la amenaza de Hamás «forma parte de una ofensiva mucho más amplia; el fundamentalismo islámico es un peligro a nivel mundial que amenaza con eliminar a todos los judíos».
RAFAEL AGUIRRE
Catedrático de Teología
«Es una democracia muy 'sui generis'»
C«Israel tiene una democracia muy 'sui generis'. Si alguien bautiza a un judío, se piensa que está atentando contra la identidad nacional. ¿Qué clase de libertad religiosa es ésa? Además, no existe el matrimonio civil, sólo el religioso delante del rabino», señala Rafael Aguirre. A estas alturas, no le cabe duda de que la raíz étnica -«se fundó como 'Estado judío'»- ha influido en su evolución. Se ha pasado de «un origen laico muy idealista, ejemplar desde el punto de vista social, al predominio cada vez mayor de los sectores religiosos, conservadores y militaristas, vinculados al capitalismo más reaccionario».
Esa «degradación» explica la defensa de los territorios ocupados, «porque para una mentalidad laica la anexión es inconcebible; sólo cuando se cree que Yahvé otorga derecho a esa tierra puede actuarse de esa manera». Todo esto ha incentivado el crecimiento del fundamentalismo islámico de Hamás, «que, no olvidemos, cogió mucha fuerza gracias a los enemigos de la OLP que, con el deseo de neutralizarla, favorecían a los sectores religiosos». No hay vía de escape, a no ser que «se impulse una política de entendimiento entre los grupos más democráticos y razonables de un lado y otro, gente que no legitime con argumentos religiosos lo que se debe dilucidar con argumentos políticos». Y ciertamente, reflexiona Rafael Aguirre, en esta encrucijada no vendría mal preguntarse: «¿Dónde están los profetas de Israel, aquellos que defendían siempre a los pobres y humillados?».
FERNANDO ÁLVAREZ BARÓN
Asociación Solidaridad España-Israel
«Israel es la frontera de la democracia»
CComo toda su generación, se familiarizó «de pequeñito» con el Antiguo Testamento. «Mi primer contacto con el pueblo hebreo fue en la escuela. Ahora tengo 49 años y he estrechado esa relación», declara Fernando Álvarez Barón, presidente de la Asociación Solidaridad España-Israel. Su finalidad es ofrecer «una imagen positiva del Estado judío y, sobre todo, muy distinta a la que ofrecen los medios de comunicación». Entre sus proyectos, destaca la organización de viajes a Israel y los territorios palestinos, «para que la gente pueda ver con sus propios ojos lo que ocurre».
Es la única forma, insiste, de que los españoles caigan en la cuenta de que «Israel es la frontera de la democracia contra los estados islámicos». Está convencido de que, «tal como van las cosas, a los españoles nos tocará actuar de barrera en el estrecho de Gibraltar». Trabaja en Caja Madrid y asegura que su cercanía hacia el judaímo es «puramente intelectual». Es decir, ni piensa convertirse a la fe de Yahvé ni abrir una empresa en Tel Aviv. ¿A qué se debe entonces su pasión por la cultura hebrea? «Me deslumbró el papel de la diáspora a lo largo de la historia. ¡Los judíos siempre fueron embajadores del progresismo! Impulsaban el comunismo, apoyaban a Luther King, condenaban la guerra de Vietnam...».
JOSEBA ARREGI
Ex consejero de Cultura
«Sólo Egipto y Jordania reconocen a Israel»
CYa en los orígenes, se partió con mal pie. «Los estados árabes no aceptaron a Israel. De hecho, sólo Egipto y Jordania reconocen su derecho a existir», apunta Joseba Arregi. Esta hostilidad manifiesta ha llevado al Gobierno hebreo a depositar toda su fe en las Fuerzas Armadas. La militarización de la sociedad es una realidad cotidiana: todos los hombres prestan servicio en el Ejército durante 3 años, y en el caso de las mujeres se alarga a 21 meses.
Seguro que el ambiente se habría relajado bastante en Israel «si Arafat hubiera accedido a firmar la paz hace poco más de ocho años; entonces se pudo crear un Estado palestino bajo las condiciones de Clinton». Una ocasión truncada. Y ahora, resulta que Hamás quiere «echar a los judíos al mar». Sea como sea, «Israel está yendo demasiado lejos en su defensa». Entre tanto dolor e incertidumbre, le parece muy esclarecedor el pensamiento del filósofo judío francés Emmanuel Lévinas (1906-1995): «Sobre la ecuación 'Tierra Prometida igual a Tierra permitida' siempre existirá una interrogante».
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