Vitoria tiembla de frío, con temperaturas gélidas que quitan el aliento a los transeúntes. La ola que azota España castiga con dureza la Llanada alavesa y la capital alcanzó ayer los ocho grados bajo cero. Fue el dato que midieron poco antes de las cinco de la mañana los termómetros de la estación meteorológica del aeropuerto de Foronda. El registro dejó cortos los seis grados que se habían alcanzado el día anterior, jueves.
Los especialistas recordaban ayer que era la temperatura más baja de los últimos 15 meses y se remontaban al 17 de noviembre de 2007 para encontrar una mínima tan severa, con el mercurio a ocho grados y medio negativos. En el invierno de 2006 se había registrado una cota aún más baja, 9, 5 grados, y hay que retroceder hasta 2001 para contabilizar los diez bajo cero.
Un valor muy lejano, sin embargo, de aquellos 21 grados bajo cero que congelaron Vitoria el día de Navidad de 1962, hace ya 46 años. Fue el peor registro que consta en las estadísticas meteorológicas vitorianas de toda la segunda mitad del pasado siglo XX.
Hielo
Las placas de hielo provocadas por temperaturas tan gélidas volvieron ayer a pasar factura a muchos vecinos. Un total de 15 personas tuvieron que ser asistidas ya a lo largo de la mañana en los servicios de urgencias de los dos hospitales vitorianos, Txagorritxu y Santiago, por fracturas o golpes causados como consecuencia de caídas y resbalones. Una cifra ligeramente por debajo de las veinte que habían sido atendidas el día anterior.
La mayoría de los casos se saldaron con policontusiones que no revistieron excesiva gravedad ni generaron complicaciones. Sin embargo, en Txagorritxu los traumatólogos contabilizaron una fractura de tibia y fémur, otra costal, una luxación de hombro y una herida en la cabeza. En Santiago, en cambio, los golpes fueron de menor envergadura.
Mientras tanto, y en espera de una prevista mejoría del tiempo, el Ayuntamiento mantuvo en pie durante toda la jornada su dispositivo especial de emergencia. Medio centenar de operarios trabajaron en esparcir sal en los puntos potencialmente más conflictivos de la ciudad. Trataban de facilitar así el tráfico rodado, por un lado, y limpiar, por otro, aceras y zonas clave para el paso de los peatones, además de los accesos a centros públicos, con especial atención a hospitales, ambulatorios y colegios.
También la Diputación mantuvo activado todo el día en el conjunto del territorio alavés su plan de vialidad invernal. Cerca de 60 personas y una treintena de máquinas y equipos quitanieves estuvieron desplegados durante la jornada en las carreteras alavesas para mantener abierta la red viaria.