La Policía Local de Vitoria registró durante la pasada Navidad un total de 505 denuncias. Casi todas ellas fueron tramitadas en la central de Aguirrelanda y sólo 15 fueron recibidas en la oficina que, de forma extraordinaria para esta campaña, se instaló en la céntrica calle Dato.
El mayor número de sanciones fueron tuvieron que ver con la labor de los radares distribuidos por la ciudad, que permitieron denunciar a 433 vehículos por exceso de velocidad. Conductas incívicas como muchas de los que iban al volante de estos automóviles provocaron hasta 335 accidentes de tráfico sin heridos durante las fiestas. Otros 20 provocaron lesiones a los implicados.
Otro de los datos más relevantes fue el que revela que 16 menores -14 niñas y 2 niños- fueron identificados consumiendo o comprando alcohol. Los agentes se vieron, además, obligados a interponer una denuncia contra un supermercado de la ciudad precisamente por la venta de estas sustancias a jóvenes que aún no habían alcanzado la mayoría de edad. En total, realizaron 64 inspecciones.
A su vez, la Guardia Urbana estableció hasta 984 dispositivos de vigilancia para «garantizar la circulación segura y fluida», en los que detectaron 18 positivos por conducir en estado de embriaguez, 23 personas que viajaban sin llevar el cinturón de seguridad y hasta 48 que no portaban, o tenían caducado, documentos como el carné, el seguro o la tarjeta de la ITV.
Daños en el belén
Sin embargo, muchos de los incidentes de esta Navidad tuvieron lugar lejos de las carreteras. En el mismo centro de la ciudad, los agentes tuvieron que intervenir para detener a algunos jóvenes que pretendían dañar o incluso robar figuras del belén monumental del parque de La Florida. En esta zona, al igual que en otros puntos, como las inmediaciones del mercado de Santa Bárbara o las zonas peatonales, se pusieron en marcha vigilancias preventivas para evitar, entre otras actividades, la venta ambulante. Hasta 20 collares y 32 pulseras se le decomisaron a una mujer por estar vendiendo los artículos en la calle sin ningún tipo de autorización.
La Policía Local se encargó también de supervisar la situación de diferentes establecimientos hosteleros a través de mediciones de ruidos, con 13 casos, o controles de aforo. Por su parte, la tenencia o consumo de diferentes drogas dio lugar a la apertura de 25 expedientes administrativos.