José Luis Rodríguez Zapatero ofreció ayer al presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, la «plena disponibilidad» de España para «contribuir» a la consecución inmediata de un alto el fuego en Gaza. Tras la entrevista que ambos mantuvieron en el Palacio de la Moncloa, el jefe del Ejecutivo ratificó ante su homólogo palestino el «compromiso» de su Gobierno para trabajar por una paz «justa y duradera» en Oriente Próximo que haga imposible otra «acción desmedida» como la que desde hace trece días Israel ejecuta en el territorio autónomo de la Franja.
Horas después de este encuentro, Rodríguez Zapatero también transmitió su disposición a buscar una salida al conflicto al primer ministro israelí, Ehud Olmert, en el transcurso de una conversación telefónica de 25 minutos que fuentes del Ejecutivo español tildaron de «productiva, intensa y de fondo».
Abbas, que llegó a Madrid procedente de Nueva York, donde pidió a la comunidad internacional que ponga fin de inmediato a la «tragedia» que sufre su pueblo, agradeció de corazón el apoyo «económico, político y humanitario» del Gobierno a Palestina y aseguró que lo necesita «para alcanzar la paz». Explicó que España es «un país muy respetado en toda la zona», por lo que «puede desempeñar un papel muy importante» para contribuir a medio plazo a una solución permanente al largo conflicto árabe-israelí.
«Enérgico rechazo»
La reunión entre ambos presidentes estuvo precedida de un encuentro de trabajo entre la delegación palestina y el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, y la jornada concluyó con una entrevista de Abbas, conocido como Abú Mazen, con el rey Juan Carlos. España es la única escala europea del presidente palestino, que mañana aterrizará en El Cairo para tratar de impulsar junto al presidente Hosni Mubarak la iniciativa franco-egipcia para lograr un alto el fuego inmediato en Gaza, el fin del embargo sobre la Franja y el inicio de una negociación de paz entre israelíes y palestinos. Rodríguez Zapatero y Abbas aprovecharon la rueda de prensa para dar su apoyo público a la iniciativa de paz, y a cualquier otra que la complemente o la mejore.
El presidente español expresó su «rotunda condena y enérgico rechazo» tanto a «las conductas provocadoras» (los cohetes lanzados por Hamás) como a la «desproporcionada reacción» de Israel. Dijo que la respuesta hebrea ha provocado una situación «irreparable», de pérdida de vidas inocentes, además de «inútil e injusta», porque «una solución militar no es una solución».
Rodríguez Zapatero cree que España, tras el alto el fuego, puede jugar un papel como mediador para contribuir «al consenso árabe y a la solución a medio plazo». Estuvo de acuerdo con Abú Mazen en que esta solución sólo puede alcanzarse con la creación del Estado palestino y el reconocimiento y la garantía de la seguridad «por todos» del Estado de Israel. El presidente español, que «en el momento adecuado y cuando sea útil» retomará el viaje a Siria y Líbano suspendido por la invasión de Gaza, entiende que para lograr la paz hace falta «decisión y valentía» de la comunidad internacional, que «el pueblo palestino aporte cosas» y que Israel «ceda en muchas». Según dijo, para alcanzar un alto el fuego inmediato «hay que intentarlo por todos los medios», «hacer todos los esfuerzos», incluido conversar con Hamás.