Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Economía

Los efectos de la crisis

Rebosantes de jóvenes y maduros, nacionales y extranjeros, con mucha o poca formación, las colas del Inem crecen sin cesar

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
La cola del paro no entiende de edad, sexo ni nacionalidad, y la oficina del Inem del vitoriano barrio de San Martín es una muestra de ello. Los desempleados no se fijan tampoco en las características del que tienen detrás ni delante pero, cada mes, comprueban que la fila en la que esperan es más larga.
MOSTAFA KABBOUR
Marruecos, 27 años
«Me dedico a esperar, comer y dormir»
Salió de su Marruecos natal con un contrato bajo el brazo para trabajar «en la construcción», igual que en su país. Le duró tres años en los que ganó «muy bien» pero, desde mediados de 2008, pasa sus días «comiendo y durmiendo». «No puedo hacer más, sólo me queda esperar a que en el Inem me den algo. Acepto todo tipo de trabajos». Y como él, muchos de sus compañeros, aunque no todos corren la misma suerte. «Yo tengo papeles, pero algunos amigos no, y ahora tendrán que volver a sus casas». Mostafa no piensa en regresar. Su mente no viaja más allá del próximo 31 de enero, fecha en la que se le acaba el paro y «todo seguirá igual de mal».
SARA GARCÍA
Tiene un niño pequeño, 23 años
«Cada vez hay más jóvenes en la fila»
«La crisis no distingue, cualquiera se puede quedar sin empleo». No es una frase hecha, Sara habla con conocimiento de causa. Ya ha pasado un año desde que se quedó en la calle y, en ese tiempo, han sucedido muchas cosas. La más importante es que ha sido madre y, ahora, hay una boca más que alimentar en casa. Por eso, se muestra dispuesta a «trabajar de lo que sea» tras haber estado en un bar, en Labastida, y en una agencia de viajes. Su madre, también desempleada, confirma que la situación está complicada para los mayores y también para los que acaban de acceder al mercado laboral. «Desde hace unos meses la cola no para de crecer y, cada vez, con gente más joven. Antes parecía que nosotros tardábamos menos en encontrar algo». La chica, que acude incluso a la oficina del Inem con el coche del pequeño, es un ejemplo de que tener pocos años «ya no es sinónimo de conseguir empleo».
LUIS DE VEGA
Delineante, 35 años
«Me tocó también la crisis de los 90»
Su contrato como delineante en una empresa de aluminio de la capital alavesa, donde llevaba dos años, finalizó en Nochevieja aunque «tenía trabajo de sobra». Al mismo tiempo que recibía su carta de despido, otros muchos empleados salieron por última vez de la fábrica. Lo que para algunos podría ser una casualidad, para Luis es una muestra de que «los empresarios se aprovechan de que la economía va mal para no contratar a nadie». No alberga dudas. Ésta fue también la «excusa» que se vio obligado a aceptar en los años noventa cuando, recién terminados sus estudios, «me pilló otra crisis y tardé en encontrar mi primer empleo». La delineación es el único ámbito en el que se ha movido desde entonces. A pesar de todo, su ánimo no decae. «Sé que hay empleo. Lo de venir al Inem es un simple trámite que tenemos que hacer, pero debemos ser optimistas».
JORGE GARCÍA
En paro desde diciembre, 21 años
«No hay trabajo y aún irá a peor»
El panorama no se presenta tan esperanzador para este joven. «Hay muy poco trabajo y esto va a peor», comenta tras inscribirse como desempleado. Así está desde diciembre, cuando el laboratorio donde analizaba muestras de hormigón decidió «echarme a mí y a otros cinco chavales». «Nos despiden antes de que nos tengan que hacer fijos» y su contrato estaba a punto de cumplir los tres años. Un tiempo en el que ha podido sacar «un dinerillo para mis cosas». Ahora, vuelve a sus estudios en el Instituto de la Construcción a la espera de que el temporal económico amaine.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS