El Alavés tiene un motivo más de preocupación a su larga lista de tribulaciones deportivas. El temporal de frío que ha tomado al asalto la capital alavesa ha dejado en el estadio de Mendizorroza un manto blanco sobre el césped que permanece inmaculado a falta de un día para la celebración del choque contra el Celta. Este fin de semana, la borrasca también juega y puede ser imprevisible. De momento, ya ha trastocado el plan de trabajo del equipo de Javier Mandiola, que ayer hubo de ejercitarse en Betoño bajo techo.
En las oficinas del paseo de Cervantes hay optimismo respecto a las posibilidades de que se dispute el encuentro, mientras los responsables del club aseguran que se pondrán todos los medios al alcance para que así sea. Sin embargo, conviene actuar con sumo cuidado a la vista de lo delicado e inestable que puede resultar el mantenimiento de un césped azotado por condiciones extremas como las de las últimas horas.
En primer lugar, cualquier precipitación a la hora de retirar la nieve puede ser nefasta. Las bajísimas temperaturas que han acompañado a las nevadas han hecho que el hielo arraigue sobre el terreno de juego. Ante esta circunstancia, se acrecienta el riesgo de que cualquier acción de limpieza pueda acabar por arrancar de cuajo el césped.Y eso daría al traste con la cuidadosa labor de mantenimiento de los tepes que se realiza desde la pretemporada. En realidad, el gran enemigo no es tanto la nieve como las placas de hielo. En esta tesitura, el club albiazul mira al cielo, y al termómetro, mientras sigue con atención los partes meteorológicos.
Subida de temperaturas
En principio, las previsiones que apuntan a una ligera subida de las temperaturas pueden jugar a favor de que el partido se dispute sin contratiempos meteorológicos. Dependiendo de cómo evolucionen las condiciones térmicas o de que persistan las precipitaciones, la entidad alavesista elegirá los pasos a seguir. El encuentro contra el Celta está previsto que se dispute a partir de las seis y media de la tarde, aunque unas horas antes los colegiados serán los encargados de dar el visto bueno al terreno de juego.
Curiosamente, no es la primera vez que el frío irrumpe en los prolegómenos de un duelo entre el Alavés y el Celta. Hace cuatro temporadas ambos equipos tuvieron que librar una batalla en Mendizorroza bajo la nieve. Entonces se logró salvar la suspensión, a pesar de la gran nevada que cayó en Vitoria la noche previa a un partido previsto para las doce del mediodía. El esfuerzo de operarios y voluntarios para retirar la nieve no tuvo contrapartida deportiva. El Celta se llevó el triunfo de forma incontestable (0-3).