Tenía previsto viajar a Vitoria el día 29 de diciembre para sellar su vínculo con el Alavés, pero han tenido que pasar las festividades del cambio de año y la noche de Reyes para que su pase fuera un hecho. Su mejor regalo para estas fechas ha llegado con cierto retraso, pero Pablo de Lucas ya es jugador del Alavés tras firmar hasta junio de 2010, con una opción de repesca por parte del Sporting para el próximo verano. Cerrado el trato, ayer vivió sus primeras sensaciones como albiazul después de varias semanas de tensión e incertidumbre. «Ha sido un poquito largo, pero lo importante es que estoy aquí», aseguró ayer en su presentación ante los medios de comunicación en la sala de prensa de Mendizorroza.
Su llegada supone la primera incorporación del Alavés en el mercado invernal. Tras media temporada de ostracismo en el Sporting de Gijón, el centrocampista alicantino recala en la capital alavesa dispuesto a intentar dejar huella. En principio, su papel principal es el de complemento a Emilio Sánchez en las labores de reparto de juego en la medular. De hecho, el propio De Lucas dejó pinceladas de sus futuras funciones en una zona del campo en la que, en estos momentos, el club vitoriano arrastra cierta superpoblación. «Puedo aportar organización y criterio en el medio campo. Me considero un jugador de calidad, pero sé que en Segunda hay que trabajar y pelear».
Más de un detalle de calidad dejó el centrocampista durante su primera sesión de trabajo celebrada ayer en las instalaciones de Betoño. Fue una jornada atípica como pocas. La nieve y el hielo acumulados en los campos de fútbol obligaron a la plantilla a resguardarse en el polideportivo. Dotado de una superficie con hierba artificial, el recinto sirvió para realizar una serie de 'partidillos' en espacio reducido. No eran las condiciones ideales, pero la metereología manda. Al menos, De Lucas pudo comenzar a integrarse en su nuevo hábitat. Según confesó él mismo, el frío vitoriano le tomó por sorpresa, pero los primeros momentos de convivencia con sus compañeros no pudieron ser mejores. «Se nota que existe un buen ambiente, hay jugadores jóvenes de mi edad mezclados con gente veterana y eso hace que una plantilla lleve una buena dinámica».
En progresión
Dotado de una calidad técnica que la dirección deportiva alavesista no ha pasado por alto, De Lucas se decanta, de entrada, por no acaparar protagonismos. Puede ser un refuerzo de invierno, pero no se considera «un salvador». «Ni yo ni nadie que venga lo vamos a ser. Un equipo son los jugadores que forman la plantilla y todos tenemos que arrimar el hombro».
En su nueva andadura profesional, el jugador busca un hueco para continuar con su progresión, estancada en el Sporting ante la tremenda competencia de los nuevos fichajes que abordó el club asturiano en su retorno a Primera División. «Llevaba mucho tiempo en el Sporting, pero este año apenas he tenido participación. En Primera es complicado y apenas he jugado tres partidos de Copa», explicó. Ante semejante panorama, la llamada del Alavés le abrió el cielo. «Para mí, lo importante era jugar. El Alavés me dio la oportunidad y no dudé, a pesar de que tenía otras opciones».
De momento, De Lucas pasa a ser una pieza más en el engranaje que trata de ajustar Javier Mandiola, pero conoce al detalle el estado de mala salud deportiva que atraviesa su nuevo equipo. Quizás por eso no piensa tanto en el momento en el que pueda debutar con la elástica albiazul, sino en la forma de aunar fuerzas para cortar la pobre trayectoria de las últimas jornadas. «Para mí, lo más importante es aportar mi granito de arena para que el equipo salga cuanto antes. Sólo pienso en entrenar y en dar el máximo».