Malas fechas para ponerse enfermo en Vitoria. Los dos hospitales públicos con que cuenta la capital alavesa no tienen una sola cama disponible y sus servicios de Urgencias no dan abasto ante la avalancha de pacientes que les suministra un invierno a bajo cero. Así lo confirmó ayer a EL CORREO el propio director-gerente de Txagorritxu, Francisco Villar, quien reconoció que el equipamiento sanitario registra un «lleno» desde hace «dos días», lo que les obliga a derivar enfermos a clínicas privadas, «porque Santiago se encuentra igual que nosotros», agregó.
Según admitió el alto cargo de Osakidetza, de las más de cuarenta personas que llegaron a pasar por el área de Urgencias durante toda la mañana de ayer, once precisaban ingresar en planta. Pero, al igual que ocurrió en la jornada anterior, no pudieron darles entrada. Txagorritxu seguía sin espacio para poder acogerles. Hay más. La vorágine en la que se encuentra inmerso el centro sanitario vitoriano provocó, además, la suspensión de las intervenciones quirúrgicas de oftalmologia previstas para la tarde.
Pese a todo, Francisco Villar restó trascendencia a la situación. «En estos momentos nos movemos en unos parámetros normales. No pasa nada distinto a otros años por estas mismas fechas», aseguró en alusión a la incidencia de la gripe en la capital alavesa. «Cuando cobra mayor virulencia, se disparan los casos, pero es algo puntual», agregó. Según los últimos datos proporcionados por el Sistema de Vigilancia de la Gripe en España, en el País Vasco se contabilizan en la actualidad un total de 253 casos de contagio por cada 100.000 habitantes. Si bien este índice supera el de la media nacional, se encuentra, sin embargo, muy por debajo del umbral que se toma como referencia para calificar su incidencia como una epidemia. Y es que eso ocurre cuando los infectados suman cuatrocientos por cada 100.000 residentes. Es decir, que todo apunta a que lo peor aún no ha llegado.
Por los pasillos
El colapso actual de la sanidad pública alavesa pone la guinda a unas navidades que han resultado «críticas» en Txagorritxu. «Hace un par de semanas, las Urgencias volvieron a desbordarse. Los dieciséis boxes se encontraban ocupados y hubo que habilitar otras tantas sillas de ruedas y camillas en los mismos pasillos para asistir a los pacientes», afirmó la delegada sindical de LAB en el centro, Nekane Villa.
Más recientemente, la masiva afluencia de enfermos durante la víspera de Reyes volvió a poner en jaque al personal sanitario, que tuvo que bordar un ejercicio de pura magia asistencial. Tanto es así que ese día, «hubo pacientes que tuvieron que aguardar nada menos que veinte horas para poder ingresar. Eso no puede ser», censuró la delegada sindical de CC OO en el hospital, Conchi Palencia. Y es que el centro sanitario lucía otra vez el cartel de 'completo'.
Txagorritxu y su habitual primera 'víctima', Santiago, - abocado a «dar altas rápidas para así poder dejar paso al goteo de enfermos que nos deriva el otro hospital», denuncian desde el comité de empresa- vuelven ahora a estar en las mismas. Y todo ello, pese a que el equipamiento vecino del Gobierno vasco cuenta desde el miércoles con las veintiocho camas que clausuró en el tradicional y polémico cierre prenavideño.
«No podemos seguir así. Es evidente que tenemos un ratio de camas realmente insuficiente para una población cada vez más envejecidas y, por tanto, con más patologías, muchas de ellas cronificadas. El hospital no da más de sí. Ni en Navidad ni durante el resto del año», afirma la delegada de LAB en Txagorritxu. Como muestra, un botón. «En la 'sala rosa' se atendieron durante el último año a seiscientas personas», denuncia. Se trata de una antigua y exigua dependencia de reuniones situada en Urgencias, que carece de ventilación y «de vertedero de bacinetas».
Frente a la ampliación de camas en Txagorritxu para el año 2012, anunciada hace veinte días por la consejería vasca de Sanidad, en ELA se preguntan «dónde las van a colocar». Y es que, aseguran, que ninguno de los dos hospitales vitorianos de Osakidetza «da más de sí».
Escéptica ante la iniciativa, la central sindical llama a «no acostumbrarnos a estas situaciones de colapso y desbordamiento. No pueden ser la normalidad. Tenemos derecho a aspirar a un sistema sanitario público mejor gestionado», concluyó un portavoz.