El incremento del déficit durante 2009 hasta los 1,2 billones de dólares obligó ayer a Barack Obama a moverse con más rapidez de la acostumbrada y anunciar que introducirá cambios en su política de gasto sanitario en la Seguridad Social, así como medidas para mantener el gasto bajo control. Con todo, en sus cálculos del déficit, la Oficina de Presupuestos del Congreso no incluye el coste que va a suponer el plan de estímulo económico que impulsa el presidente electo, que podría acercarse a los 800.000 millones de dólares en dos años. De cumplirse las previsiones, los números rojos llegarían al 8,3% del Producto Interior Bruto del país, lo que triplicaría el récord de 413.000 millones de dólares alcanzado en 2004 y sería el más alto desde la Segunda Guerra Mundial.
Obama no dio explicaciones concretas sobre cómo piensa controlar el gasto de la Seguridad Social y el Medicar, organismos financiadas a través de los impuestos que se obtienen de los salarios de los trabajadores. Ambos programas son vitales para millones de estadounidenses y el hecho de plantear un recorte ha sido siempre un asunto políticamente explosivo. El aumento del número de beneficiarios en los últimos años, como consecuencia del 'boom' de la natalidad a partir de la II Guerra Mundial, y el alza de los costos sanitarios, no auguran una fácil ecuación para que el próximo gobierno pueda estabilizar el gasto de estos pilares del sistema.
Perspectiva pesimista
En sus cálculos, la Oficina de Presupuestos anticipa que la economía estadounidense, que entró en recesión hace un año, se contraerá un 2,2% en el 2009, aunque tampoco tiene en cuenta los posibles efectos del paquete de estímulo de Obama. La recuperación, en el 2010, será lenta y el país registrará un crecimiento de tan sólo el 1,5% ese año.
En su informe, este organismo pronostica que la inflación será prácticamente nula en 2009, puesto que los precios sólo subirán un 0,1%. Tampoco ve fin a la crisis inmobiliaria, pues vaticina que el precio medio de la vivienda caerá un 14% entre el tercer trimestre de 2008 y el segundo de 2010. Este año, el consumo, que genera casi dos tercios de la actividad económica del país, se restringirá más de un 1%.
El Departamento de Trabajo divulgará mañana las cifras del desempleo de diciembre, que los analistas creen que mostrarán una destrucción de más de medio millón de empleos, lo que elevaría la tasa de paro en tres décimas, hasta el 7%. La estimación paro que se baraja para 2010, de continuar el actual estado de cosas, se sitúa ya en el 9%.
Los cálculos del equipo económico del presidente electo son que un 80% de los tres millones de empleos que ha prometido crear con sus medidas para luchar contra el paro sean generados por las empresas privadas, lo que deja 150.000 para el sector público.