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Economía

ANÁLISIS

08.01.09 -

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A lo largo de este año vamos a padecer muchos días como el ayer, así que debemos acostumbrarnos a perder el miedo a la realidad que nos oprime. La acumulación de noticias negativas inundará estas páginas con frecuencia, pero no podemos permitir que nos ahoguen. Ayer las recibimos desde todos los ámbitos, macro y micro, y desde muy variadas latitudes, País Vasco, Estados Unidos. con la característica común de que todas ellas son malas. Empezando por lo más 'gordo', EEUU anunció un déficit público de proporciones cósmicas para 2009, que supone el 8,3% de su PIB. Es decir, si llega a formar parte de la zona euro habría que echarles por mancillar con deshonor el Pacto de Estabilidad que lo limita al 3%. La cifra real será aún mayor ya que la anunciada no incorpora el 'roto' que hará el nuevo Presidente Obama para ayudar al país a salir de la crisis. De una crisis cuyos contornos se agrandan cada día. Las empresas americanas han destruido 693.000 empleos tan solo en el mes de diciembre. Un récord histórico. Entre ellas, Alcoa, el mayor fabricante mundial de aluminio va a reducir su plantilla en un 13% para acomodarla al descenso de la demanda. Y, ya nos acercamos, más de un centenar de ellos de ellos desarrollan su trabajo aquí, en el País Vasco.
No hay empleo porque la actividad se ha parado y ésta lo ha hecho porque no hay demanda. Para reactivarla los gobiernos aportan ingentes cantidades de dinero que abren enormes agujeros negros en el tejido de las cuentas públicas. Nadie sufre por el déficit y todos estamos dispuestos a traspasar hacia el futuro una buena parte de nuestros problemas actuales. Así es, pero convendría no olvidar que tenemos la obligación moral, además de la necesidad económica imperiosa, de devolverle al futuro el favor en cuanto podamos. Ahora toca ampliar la generosidad pública, pero mañana habrá que ejercitar la austeridad de todos.
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