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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Cultura

Fotografía. Una visita al horror de la guerra

Se cumplen 90 años del fin de la I Guerra Mundial. Una gran muestra de fotos recorre el desastre
08.01.09 -

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Fue una carnicería de la que Europa no se repuso jamás. Se estima que la I Guerra Mundial se cobró las vidas de 8 millones de personas y que otros 6 millones quedaron inválidos. Francia fue el gran campo de batalla de aquella guerra de trincheras que acabó con 1,4 millones de sus hijos, entre muertos y desaparecidos.
Cualquiera que recorra Francia estos días verá banderas tricolores al viento y ramos de flores frescas en los monumentos levantados para recordar a los 'poilus', los barbados reclutas que dieron su vida en los embarrados campos de batalla. El imperio austrohúngaro pagó también un terrible tributo: casi tres millones de fallecidos en Alemania, Austria y Hungría.
El Museo de Historia de Cataluña ha organizado una muestra fotográfica (abierta hasta el 1 de marzo en Barcelona) que sirve como recordatorio de la gran matanza. La exposición se nutre de los fondos del Archivo General del Palacio (Real) de Madrid. Se trata de más de 4.000 positivos llegados a España durante la guerra y procedentes de agencias alemanas, inglesas y francesas.
Los responsables del Museo han seleccionado cien imágenes que reflejan el dramatismo de una contienda que movilizó sobre el suelo de Europa a 70 millones de combatientes.
La I Guerra Mundial fue el primer conflicto mecanizado, la primera sucesión de batallas en las que la capacidad y el valor de los hombres fue suplantado por la potencia de los motores, el grosor del blindaje y la capacidad de producción de las plantas de montaje. Las nuevas armas (gigantescos obuses, ametralladoras, blindados, cañones, rifles de repetición...) facilitaron la defensa frente a los atacantes y propiciaron la estabilización de los frentes: nació la guerra de trincheras. Miles de kilómetros de alambradas, zanjas y túneles taladraron Europa.
Se construyeron también miles de blocaos y búnqueres ante los que se detenían los avances de la infantería. En el súmmum del horror se recurrió a la guerra química, al empleo generalizado de gas mostaza y nervioso para gasear las trincheras. Las bajas fueron elevadísimas y los ejércitos debieron recurrir a levas masivas.
El detonante del conflicto fue el asesinato, el 28 de junio de 1914 en Sarajevo (actual Bosnia), del archiduque Francisco y de su esposa. El armisticio que puso fin a la guerra se firmó el 11 de noviembre de 1918 en Compiègne (Francia). Aquel día los Ejércitos Centrales alemanes se rindieron a los aliados. Al fin pactado de la guerra, estancada en el frente francés tras las carnicerías de Verdún y Somme, no fue ajena la revuelta obrera en Berlín que obligó al Káiser a refugiarse en Holanda.
Suciedad, barro y vendas
La mayoría de las imágenes que presenta la muestra abierta en el Museo de Historia de Cataluña (www.mhcat.cat, en la Plaça de Pau Vila, 3) proceden de la agencia alemana Bild-und-Film Amt (BUFA), antecesora de la productora UFA (Universum Film AG, de considerable importancia durante el mandato nazi). También se muestran originales de la Associated Illustration Agencies Ltd. y de la francesa Section Photographique de l'Armée.
Las fotos expuestas son impactantes: suciedad, barro, vendajes ensangrentados y rostros estragados por el cansancio y el terror sustituyen a los flamantes uniformes de los desfiles propagandísticos. También se muestra el trabajo de las mujeres en las fábricas de armamento de la retaguardia, el primer paso (triste paso) para su emancipación y para su presencia efectiva en la vida pública, la aparición de los submarinos y de los aviones como arma de guerra, la diversidad étnica de los combatientes... En fin, el horror de las pesadillas en blanco y negro.
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