La convivencia entre el tranvía y los urbanos ha empezado a provocar los primeros roces. Casi en el sentido literal de la expresión. Y es que, abocados a compartir algunas calles, las estrecheces hacen que la conducción de los autobuses requiera de mucha pericia y también de algún que otro volantazo peligroso.
Así lo aseguran los chóferes que atraviesan el corazón de la ciudad. Al término de General Álava, en plena entrada a la plaza General Loma, deben sortear la parada del tranvía de Parlamento con un giro a la izquierda que les obliga a menudo a «invadir» la acera en la que está la Oficina de Turismo. «Y con los urbanos articulados es peor», dicen los conductores.
«El espacio que queda entre la marquesina y la acera es muy justo. No tenemos más remedio que meter el morro y 'morderla'. Es complicado y peligroso. Sobre todo, para los urbanos articulados», explica Miguel Aransay, miembro del comité de empresa de Tuvisa.
El grupo municipal de EA alertó ayer mismo de esta «situación de riesgo». El único concejal de esa formación, Antxon Belakortu, afirmó que la solución pasa por «acotar la acera o bien recortar la marquesina del tranvía».
Consciente de esa limitación de espacio con la que deben lidiar los urbanos, el concejal de Transporte y Movilidad, Joaquín Esteban, confirmó ayer a EL CORREO que lo pondrá en conocimiento del Gobierno vasco. «A priori, lo lógico parece 'limar' esa parada del tranvía para hacerla roma, y así lo plantearemos», señaló el también presidente de Tuvisa.
«Cambio de mentalidad»
El edil socialista también quiso salir al paso de las críticas realizadas por vecinos a cuenta de la supresión del servicio de Tuvisa a Txagorritxu. Para empezar, recordó que la medida, adoptada el mismo día en que el metro ligero echó a andar, se enmarca dentro del Plan de Movilidad Sostenible. «Y tanto ese proyecto, como la eliminación de la línea 13, fueron aprobados de forma unánime por todos los grupos», recalcó.
Esteban abundó en que la desaparición de ese servicio responde a que el tranvía efectúa un «itinerario más o menos similar». Por tanto, «no tiene sentido duplicar recursos».
El responsable político del transporte público negó de plano que el hospital haya quedado «desasistido». «La nueva parada (del tranvía) está ahora a 150 metros», afirmó. «El propio plan ya advierte de que las distancias serán mayores y que se verán compensandas con frecuencias muchísimo menores. Nos enfrentamos a un cambio de mentalidad», agregó.
En respuesta al PP y a EB, cuyos representantes exigieron ayer la reinstauración del servicio a Txagorritxu ante las críticas de los usuarios, Esteban se limitó a reclamarles «coherencia con sus decisiones».