El tranvía ha salido más que airoso de su primer día de cobro. En las dos últimas semanas, desde su inauguración el 23 de diciembre, había circulado repleto y muchos achacaban su éxito a la novedad y a su carácter gratuito. Pero ayer ya hubo que pagar: 55 céntimos los poseedores de una tarjeta BAT o de Tuvisa; un euro los viajeros ocasionales y tres euros los usuarios del bono diario. Fue la prueba de fuego, el momento de medir la capacidad de atracción real del metro ligero. Y lo curioso fue que los convoyes siguieron circulando repletos. Según Euskotran, ayer viajaron en ellos 11.000 personas, una cifra que sorprendió incluso a los gestores del medio de transporte. Desde el Gobierno vasco aseguran que se han «superado las expectativas» y que, contra todo pronóstico, el número de usuarios fue similar al alcanzado cuando era gratis.
Las cuentas que hacen desde Transportes son claras: entre el 23 de diciembre y el 6 de enero -el periodo de gratuidad- más de 160.000 viajeros se subieron al nuevo medio de transporte. O, lo que es lo mismo, unas 11.000 personas al día. Una cantidad calcada a la de ayer, cuando ya a las seis y media de la tarde se habían validado casi 8.000 tarjetas y se habían sacado otros mil tiquets (ocasionales o diarios).
Por supuesto, está por ver si este éxito se mantiene en el tiempo, porque también es cierto que ayer fue un día especial. Por una parte, la nevada que cubrió el asfalto vitoriano animó a muchos a dejar el coche en casa y desplazarse en transporte público. De hecho, según reconocían los maquinistas del tranvía, a primera hora de la mañana se vivieron «importantísimas congestiones» en los vagones. Fue la primera vez que la avalancha de usuarios llegó tan pronto, ya que durante el periodo vacacional las horas 'punta' eran a media mañana o a media tarde, cuando los ociosos trataban de matar el tiempo.
Frío y rebajas
Por otro lado, el carácter especial de la jornada de ayer vino dado por las rebajas. Fuera de las horas punta, en las que viajan quienes se dirigen al trabajo, los vagones también circulaban repletos de portadores de bolsas y paquetes. El hecho de que el tranvía circule por los principales ejes comerciales de la ciudad animó a muchos a utilizarlo para acceder a los chollos.
Sin embargo, el frío y el tránsito peatonal por el centro también deparó sustos. Por una parte, la nieve atenuó el ruido del tranvía. Por otra, muchos viandantes se protegían con gruesas capuchas que les dificultaban la visión periférica. Ambos factores hicieron que fuesen frecuentes los frenazos de emergencia, asegura Mikel Beitia, gestor de mantenimiento de transporte tranviario. Pese al retraso que estos incidentes implican, el experto de Euskotren se mostró satisfecho, porque casi el cien por cien de los convoyes realizó su recorrido de Ibaiondo a Angulema en los 18 minutos de rigor.
La jornada invernal fue un aspecto determinante ayer, y lo volverá a ser hoy. Para evitar la acumulación de nieve en las vías, durante estas jornadas, las unidades funcionaron durante la noche y de madrugada, antes de comenzar el servicio comercial. Además, se activaron los calentadores en los cambios de agujas. Se trata de resistencias lineales que elevan la temperatura de las vías para evitar que se forme hielo en los elementos móviles, lo que impediría que cumplieran con su función.