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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

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Los padres de Urkide y Marianistas se las ingenian para evitar los atascos en Lovaina por la vuelta al cole, el metro ligero y la nieve
08.01.09 -

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«Coge la mochila y baja corriendo, que aquí no se puede parar»
Un chaval pone rumbo al colegio.
La mayoría a pie, algunos en coche y unos pocos en tranvía. Tras el parón navideño, la vuelta al colegio de los alumnos de Urkide -el antiguo Ursulinas- y Marianistas hacía temer ayer auténticos colapsos de tráfico en la zona de Magdalena. Los motivos: la dificultad para acercarse en vehículo privado hasta la entrada de los centros escolares y la circulación del metro ligero. Y por si fuera poco, había nieve y hielo. Sin embargo, la previsión y organización de los padres evitó que la rotonda de Lovaina y las calles aledañas se convirtieran en un caos, como ocurrió en varias ocasiones a lo largo de los últimos meses.
Poco antes de las nueve de la mañana, un desfile de adultos y niños recorría a pie la calle Magdalena en ambas direcciones. «Hemos madrugado porque, con este día, prefería venir andando. No sabía cómo estaría la carretera y temía que se montara follón. Además, los críos están encantados; por el camino han jugado con la nieve», aseguraba María, tras dejar a su pequeña Izaskun y a los hijos de una amiga en la puerta de Urkide.
Mientras, la presencia de dos policías municipales, uno de ellos en Vicente Goicoechea, contribuía a que todo transcurriera con normalidad. «El tráfico está bastante tranquilo, salvo algún momento en el que se juntan más vehículos parados por un semáforo o algún coche que se detiene para dejar a niños», reconocía uno de los agentes mientras regulaba el paso a la entrada de Magdalena.
El parking, la alternativa
Pero ni siquiera en esos casos la espera era excesiva. Una rápida parada y los pequeños ocupantes salían disparados rumbo al colegio. «¡Venga, coge la mochila y baja corriendo, que aquí no puedo parar!», urgía Félix Ruiz a Iván. «Aprovecho para traerlo antes de ir al trabajo. Intentamos tardar lo menos posible, porque es una zona problemática, aunque después de tantas obras ya estamos acostumbrados a andar corriendo», añadía antes de arrancar el turismo, estacionado en mitad de la acera. Detrás, sólo un autobús y dos coches aguardaban con paciencia.
La inusual estampa de tranquilidad tomó por sorpresa a algunos progenitores. «Esperaba mucho más jaleo y he intentado venir algo antes. Creo que está mejor de lo esperado, porque el número de chavales que han venido a clase es menor de lo habitual, quizá por las vacaciones paternas», explicaba José Luis. Él, como muchos otros, optaba por utilizar el parking de la catedral, «donde casi no hay huecos pero hoy había al menos sesenta plazas libres. Tampoco la nieve invita a coger el coche». Otros, como Eneko López, llegaron a bordo del metro ligero, con parada frente al centro escolar. «Para venir de Lakua nos viene fenomenal, se acabaron los atascos por las mañanas».
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