En 18 jornadas el Alavés 2008-2009 ha 'logrado' empeorar los registros de las dos últimas temporadas, las más traumáticas en su historia reciente. Después de encadenar tres derrotas, suma 20 puntos, cuando en el mismo instante de la competición el equipo de la campaña anterior llegaba a los 21 y el dirigido por Chuchi Cos en la 2006-2007 había alcanzado los 24. Tan cierto es que la escuadra que ahora prepara Javier Mandiola sigue fuera del descenso -igual que en ejercicios anteriores a estas alturas del torneo doméstico- como que las cifras apuntan hacia el mismo camino agónico en la pelea por la permanencia en Segunda.
Y es que el Alavés se ha encargado en los diez últimos choques de embarrar un sendero que parecía uniforme en el arranque del campeonato. Mientras en los ocho primeros partidos de Liga el conjunto vitoriano sumó 12 de 24 puntos posibles -se colocó noveno tras superar al Murcia en Mendizorroza-, diez encuentros más sólo le han servido para amarrar otros ocho puntos. Ha llegado así a esos 20 totales que proyectan un resultado final de 46,6. Es decir, una cantidad insuficiente para salvar la categoría si se tienen en cuenta los registros de las últimas campañas en Segunda.
Un punto por debajo
El derrumbamiento albiazul en dos meses y medio nefastos -dos victorias, dos empates y seis derrotas- ha acabado con la distancia de seguridad marcada desde el arranque respecto al Alavés de la pasada campaña. En la novena jornada, el conjunto albiazul sumaba seis puntos más que en el anterior ejercicio. Una distancia que se ha rebajado con el paso de las semanas hasta diluirse. Con la derrota ante el Tenerife, que supuso la destitución de Salmerón, se invirtieron los números. Tras el reciente y nuevo traspié en Huesca, el actual equipo se encuentra un punto por debajo del que ya alarmaba en la pasada campaña.
Entonces, igual que ahora, aún con margen sobre el descenso: cuatro puntos con Josu Uribe en el banquillo y en este momento tres, si bien el Murcia debe disputar el duelo aplazado con el Celta -se jugará el 21 de enero- y la diferencia no será real hasta entonces.
El Alavés 2006-2007, en la campaña que marcó la salida de Piterman, tampoco sobresalía en sus cifras, sobre todo si se tiene en cuenta que tras el descenso la pretensión era pelear por regresar a Primera. Al cabo de 18 jornadas el equipo de Cos sumaba 24 puntos. Tres partidos después, al final de la primera vuelta, llegó a los 30. Pese a ello, un desplome absoluto en la segunda vuelta de la competición le llevó a los puestos de descenso en las jornadas 36 y 37. Tres victorias en cuatro partidos -la definitiva en Lorca- acabaron con la agonía.
El pasado ejercicio, el Alavés también pasó por el suplicio de los puestos de descenso y se salvó en la carambola final de Vigo. En esta campaña ha evitado hasta el momento las cuatro últimas posiciones, aunque es ya decimoctavo. Es decir, ocupa el primer puesto de la salvación. Como atenuante para todos los que pelean por la permanencia, la presencia en la cola de Alicante y Sevilla Atlético (9 y 8 puntos), que parecen casi descolgados.
Los goles, la diferencia
Si la estadística de puntos es reveladora sobre la preocupante situación con la que el Alavés llegará al partido del sábado frente al Celta, los goles encajados en estas primeras jornadas apuntan la diferencia negativa respecto a otras campañas. En este periodo, el vitoriano es el más goleado con 30 tantos en contra, cuando hace dos campañas había encajado 24 y en el pasado ejercicio 22.
Con un Alavés justo de pegada -19 goles a favor en 18 citas-, tres de sus cinco triunfos han llegado cuando la portería ha quedado a cero. Un diagnóstico repetido desde dentro, pero que no ha erradicado el mal albiazul.