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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Álava

ÁLAVA

Los Reyes de Oriente llevaron ayer su magia a residencias y hospitales

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No se quedaron satisfechos con la maratoniana jornada del lunes ni les bastó la larga noche en vela repartiendo regalos. Los Reyes Magos -por algo lo son- retomaron ayer su frenética actividad con la visita a varias residencias de ancianos, como la de Ajuria, y hospitales, como Txagorritxu.
Sin tiempo para que el cansancio hiciera mella en sus avejentados cuerpos y antes de emprender su regreso a Oriente, Melchor, Gaspar y Baltasar afrontaron ayer su misión «más especial»: la de contagiar con su magia a niños y ancianos enfermos. Con ese propósito llegaron sus Majestades a la residencia Ajuria, tras haber visitado primero la Policlínica San José, las Hermanitas de los Pobres, la clínica Álava, el centro Etxebidea, el Hospital Psiquiátrico de Álava, la residencia Ariznabarra, la de Arana y los pensionistas de Txagorritxu.
Lo hicieron pasado el mediodía, minutos después de que los niños de San Ildefonso cumplieran otros cientos de sueños en la vecina localidad de Llodio. En el salón del geriátrico, un buen puñado de residentes, acompañados de sus familiares, les esperaban desde hacía rato.
A Eduardo Granado, los abrazos de Melchor y de Baltasar le alegraron el día. Su familia, contaba con conmovedora emoción, le había regalado «un perfume y unos calcetines, pero esto me hace más ilusión. Mucha, mucha». La misma que a Felisa Gordo quien, acomodada en su silla de ruedas, se dejaba querer por Melchor, su hijo y su nuera. «Es muy bonito ver lo felices que son con tan poco. Se sienten queridos y acompañados en un día tan especial».
Los Reyes lo saben. Por eso ayer no quisieron abandonar la residencia hasta recorrer, una a una, todas las habitaciones del geriátrico. Después, montaron en un microbús -más práctico que los camellos cuando el tiempo aprieta- y se trasladaron hasta el hospital Txagorritxu.
Fenómeno cósmico
Su llegada a la primera planta del centro sanitario, la de pediatría, se vivió como un auténtico fenómeno cósmico. «¡Ya llegan, ya llegan!», gritaban desde los pasillos padres, médicos y enfermeras a los más pequeños. Uxue, 5 añitos, y su hermano gemelo, Oier, fueron los primeros en llevarse los besos de Melchor, Gaspar y Baltasar.
Nada más verles, la pequeña, enferma de parálisis cerebral, sonrió. La magia de los Reyes... No hacía falta más. «Uxue está malita y yo la tengo que cuidar. Y le enseñaré a jugar con el puzzle que me ha traído Melchor», explicaba su hermano sin separarse de su cama.
Junto a la de Maialen, se juntaron de pronto sus amigas, Oiane y Maider, y los Reyes Magos. Una inorportuna apendicitis le llevó el domingo al hospital y, pese al susto inicial, la pequeña podía presumir ayer de haber conocido en persona a sus Majestades. «Sabía que iban a venir, pero pensaba que no iban a entrar a la habitación», confesaba emocionada. Y es que hoy, además, la pequeña vuelve a casa. «Ése es el mejor regalo».
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