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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Economía

06.01.09 -

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La curva que muestra la evolución de los precios a lo largo de los últimos doce meses es impresionante. Entre enero y abril se mantuvo casi constante en los alrededores del 4,2%. Luego, inició un breve sprint que la aupó hasta el 5,3% en el mes de julio. En ese momento, se desataron todas las alarmas. La crisis financiera hervía con estrépito y los tipos de interés al alza devoraban los sueldos de los ciudadanos endeudados. Más tarde, con los calores, llegaron dos meses de bajadas apreciables, casi medio punto en agosto y septiembre y, a partir de ahí, los precios se derrumbaron a ritmo de punto mensual hasta alcanzar el 1,5% en diciembre. Ya saben que las causas principales de este fenómeno son el propio enfriamiento de la economía y la huida del dinero especulativo de los mercados de materias primas y de energía.
Con este final de año, los que tienen sus sueldos indexados al IPC o son pensionistas, sufren la desagradable paradoja de haber 'soportado' durante el ejercicio un IPC exigente, para ver cómo sus ingresos se actualizan ahora con otro extraordinariamente moderado. Nunca llueve a gusto de todos, pues es igualmente cierto que estos precios modestos permiten rebajar aún más los tipos de interés y aumentar el alivio de los pagos mensuales de las deudas.
Pero ya vale. Es probable que los precios bajen todavía más, quizás hasta los alrededores del medio punto. Pero, por favor, que no sigan cayendo. El nivel actual de la inflación es favorable, pero el ritmo de descenso asusta. No hay ningún horizonte peor que la deflación. Si ocurre tal cosa, olvídense de la demanda y, en consecuencia, despidan a la actividad y saluden al paro masivo. Baltasar no lo permita.
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