Los retrasos no sólo afectan a Barajas. Más de un centenar de españoles están «tirados» en el aeropuerto de Sofía (Bulgaria) desde el sábado por la noche al cancelarse su vuelo a Madrid como consecuencia de la fuerte nevada caída sobre la capital búlgara el fin de semana. Los afectados, la mayoría familias con niños pequeños que habían ido a Bulgaria a disfrutar de unos días de vacaciones en la estación de esquí de Bansko, tuvieron que pasar varias horas en las «gélidas» instalaciones del aeródromo después de que la compañía de bajo coste EasyJet se negase a buscarles alojamiento, pese a que en su página web se compromete a pagar el hotel y el traslado al establecimiento cuando el vuelo se cancele «como consecuencia de circunstancias extraordinarias imposibles de evitar». La aerolínea tampoco les ofrece la posibilidad de regreso hasta el jueves, según explicaban ayer varios de los afectados por la cancelación del vuelo de regreso a Madrid, programado para el sábado a las 20.50 horas. Ante esta situación, los pasajeros no han tenido más remedio que buscarse la vida para encontrar un hotel donde pasar la noche o un billete de vuelta en otra compañía. Es el caso de Javier Moltó, que regresará hoy a Madrid después de pagar los 450 euros que cuesta el vuelo de vuelta en la compañía Bulgarian Airlines. El resto tendrá que esperar hasta el jueves. «Es una vergüenza», coincidían los turistas españoles a la espera de una solución por parte de la aerolínea de bajo coste.
Incomunicados
La salida del avión estaba prevista para el sábado a las 20.50 horas. Sin embargo, la nevada caída en Sofía obligó a cancelar el vuelo tres horas más tarde. «Nos avisó el personal del aeropuerto, ya que ningún representante de la compañía estuvo disponible para atendernos», apuntó Moltó ayer por la tarde a EL CORREO mientras caminaba por las calles de Sofía tras dormir en un hotel que le encontraron unos amigos búlgaros.
Era ya medianoche cuando el personal subcontratado por la aerolínea comunicó a los turistas españoles que la compañía no facilitaría al pasaje ni el hotel ni el transporte. «Muchas pasajeros con niños pequeños tuvieron que buscar soluciones urgentemente sin asistencia para entenderse en búlgaro, ni ningún tipo de ayuda por parte del aeropuerto ni de la compañía», explicó Moltó.
Una de las familias afectadas por la cancelación se negó a abandonar la sala de embarque «al ser la única zona caldeada de toda la terminal». Finalmente, todo el pasaje abandonó el aeropuerto en busca de un hotel en el que pasar la noche. Según Moltó, «la compañía se desentendió totalmente. Se ha limitado a pegar un folio en un cristal con un número de teléfono en el que supuestamente podríamos recibir información. Cuando llamamos, nos atendió un contestador en inglés en el que se nos comunicaba que los domingos no estaba operativo hasta las nueve de la mañana».
Otro avión de la misma compañía que cubría la línea Londres-Madrid obligó a activar la alerta local en el aeropuerto de Barajas ayer por la mañana después de que la aeronave sufriese un «problema en el ordenador de a bordo». Pese a las medidas de seguridad desplegadas, el avión tomó tierra con «total normalidad».