Aunque la Segunda Guerra Mundial finalizó hace ya 63 años, las bombas que dejaron caer los aviones de combate aliados siguen causando problemas en Alemania. Ayer, 15.000 personas tuvieron que ser evacuadas en la ciudad de Osnabrück, para permitir que una brigada de especialistas desactivaran cuatro bombas de 250 kilos que fueron encontradas en el subsuelo de la ciudad.
La espectacular operación incluyó el desalojo de tres hospitales y una residencia de ancianos el sábado pasado, pero la población casi no se asombra ni siente miedo porque Alemania ha vivido muchas operaciones de este tipo para desactivar bombas aliadas que nunca explotaron.
En Berlín, por ejemplo, cada año las autoridades deben ordenar unas 900 acciones para desenterrar explosivos lanzados por los aviones británicos y americanos. Unas cien de promedio son clasificadas como 'peligrosas', una etiqueta que hace necesaria la intervención de un especialista, como Thomas Gesk, el técnico que fue llamado ayer para desactivar las cuatro bombas encontradas en Osnabrück.
«Estoy temblando de frío y no de miedo», dijo Gesk, poco antes de iniciar su trabajo. «Uno puede estar nervioso, pero nunca tenemos miedo», añadió el experto, que ha dedicado los últimos 20 años de su vida a desactivar bombas que fueron lanzadas sobre el país.
Pero no hizo ningún comentario sobre una rara casualidad del destino. Las cuatro bombas de Osnabrück habían sido lanzadas por aviones británicos y fueron encontradas en las inmediaciones de un complejo habitacional vacío que ha sido ocupado durante casi medio siglo por tropas... británicas.
Dos artefactos lograron ser desactivados ayer y por la noche los especialistas hicieron explotar las otras dos. La operación movilizó a 1.600 personas de protección civil, incluidas fuerzas de la Policía, bomberos, enfermeros y funcionarios del ayuntamiento.
Portavoces municipales admitieron ante la televisión que la acción llevada a cabo en la ciudad había sido la más importante de su estilo desde que finalizó la guerra en 1945. Osnabrück, junto con Hannover y Braunschweig, en el estado de Baja Sajonia, fueron las ciudades que más sufrieron los ataques aéreos de los aliados.
Desde entonces, los especialistas han destruido en Hannover más de 10.000 bombas de aviación El peligro existe, las bombas aliadas todavía matan. En octubre de 2004, un trabajador que operaba un taladro mecánico en una autopista de Baviera hizo estallar un artefacto de 250 kilos que se encontraba enterrado debajo del asfalto. La explosión acabó de forma instantánea con la vida del operario, partió en dos un camión de 25 toneladas y esparció restos de metales a varios cientos de metros de distancia.
Uno de los hallazgos más espectaculares se produjo en 2002 en Berlín. Durante las obras de reforma del estadio olímpico, encontraron una bomba de 500 kilos debajo de las gradas. El artefacto, felizmente, puso ser desactivado sin consecuencias.
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