Bares, vinotecas, chocolaterías, restaurantes, tiendas de ropa, peluquerías, oficinas y sedes de colegios profesionales. El Casco Viejo de Vitoria asiste a una fulgurante revitalización comercial a pesar de la crisis económica. Buena parte de las lonjas que hace dos años lucían carteles de 'se vende' o 'se alquila' acogen una frenética actividad. En unas hay operarios que ultiman nuevos mostradores. Otras ya están a pleno rendimiento. Y vendrán más. Basta con pasear por las calles de la almendra medieval para comprobarlo. EL CORREO ha realizado un recuento a pie de calle para poner cifras, rótulos y dirección a este despegue comercial. 44 establecimientos han abierto sus puertas en el último año y otra treintena de empresarios han comunicado al Ayuntamiento que preparan su desembarco en 2009. El 'cementerio' de lonjas vacías sigue ahí, pero disminuye de forma progresiva al calor del plan de revitalización del barrio.
Vitoria contrató en marzo al equipo que aspiraba a convertirse en el 'motor' del Casco Viejo. Cuatro expertos liderados por Gonzalo Arroita -ex gerente de la Fundación Catedral Santa María- trabajan en las oficinas de la Agencia de Renovación Urbana para asesorar a los empresarios, poner locales en el mercado y, cómo no, continuar con el paquete de medidas previstas en la revitalización de la almendra. Se trata de medio centenar de actuaciones entre las que se encuentran la instalación de ascensores, la reforma de diversas calles y la construcción de un parking y un polideportivo en El Campillo. La agenda de la sociedad municipal también incluye la apertura de una comisaría, el centro de oficios, un semillero de empresas, el centro cultural Zain, el Gasteiz Antzokia y la expropiación del desconchado palacio de Escoriaza Esquível, que podría convertirse en un hotel.
Ya hay varias medidas visibles desde la pasada legislatura. El Gabinete Alonso aprobó la instalación de las rampas mecánicas y renovó numerosas arterias que hoy disponen de nuevas canalizaciones, pavimento e iluminación. También dejó lista la nueva imagen de la plaza de la Virgen Blanca. Patxi Lazcoz llegó a la Alcaldía y desde el primer momento dijo que no abandonaría esta estrategia, sino todo lo contrario. Y los resultados a nivel comercial dejan ver la luz a través del túnel. «Esto es imparable. En la calle Correría quedan pocos locales libres. Calculo que en tres años será difícil instalarse en el barrio», explica Gonzalo Arroita.
Despachos y talleres
¿Pero qué ha cambiado en un año? El timón de este despegue comercial es, sin duda, la calle Correría, donde se han abierto doce establecimientos y se ha ampliado otro. A la zaga le va la Cuchillería, donde se han ocupado ocho lonjas. En la Herrería han surgido otros siete negocios. Zapatería, Pintorería y Mateo Moraza -incluyendo Los Arquillos- han estrenado cuatro cada una, el doble que San Vicente de Paúl. Portal de Arriaga y Nueva Dentro, con una apertura, cierran la lista. En total, 44. Y el surtido es de lo más variado. Hay estudios de pintura, centros de estética, despachos profesionales, una escuela de teatro, una galería de arte, agencias de viajes, una lavandería, bares, restaurantes, centros de terapia y tiendas en las que se puede comprar ropa, lámparas o artículos de decoración.
«Algunos creían que estaba loco cuando hablaba de esta regeneración, pero en seis meses se empiezan a ver los resultados», afirma Arroita. Eso sí, el abogado urbanista opta por la cautela y prefiere trabajar en silencio, así que agrega de inmediato que «queda mucho por hacer».
La Agencia de Renovación Urbana maneja ya «una treintena» de propuestas realizadas por comerciantes, hosteleros y empresas que quieren instalarse en el Caso Viejo en 2009. Es decir, que la eclosión comercial no parece un espejismo. Entre las nuevas 'novias' del barrio hay colegios profesionales, empresas de comunicación, consultorías, comercios, asociaciones culturales o talleres de teatro.
Si todo esto cristaliza se creará un continuo trasiego de personas. «El Casco Viejo será el mejor sitio de Vitoria para vivir y trabajar, no sólo para ir de marcha los fines de semana», augura Arroita.
Su 'mano derecha' es el economista Carlos Rodríguez de Diego, quien desvela la razón por la que los empresarios miran ahora al Casco Viejo. «El Ayuntamiento tiene locales propios y sabe dónde hay otros libres. Nosotros creamos un servicio a la carta, como una empresa privada. Asignamos cada lonja a un negocio, unimos oferta y demanda y damos ayudas». ¿Todo es de color de rosa? «Para nada», responde Arroita. Algunos propietarios, aclara, han notado el cambio «y están quitando los carteles de 'se vende' porque quieren sacar dinero en plena crisis».
Pero el Ayuntamiento ya ha abierto camino y prepara nuevas acciones. Por ejemplo, la Agencia presentará este mes un nuevo plan que movilizará y unificará todas las ayudas municipales destinadas a impulsar la reforma de locales y la apertura de nuevos negocios.