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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 14 febrero 2012

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DE CUANDO EN CUANDO

03.01.09 -

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No estoy seguro de en qué zarzuela se canta esa canción dedicada a las que hoy se llaman empleadas de hogar. La canción comienza con la famosa estrofa que dice; «Pobres - chicas - las que tienen que servir...».
Me he acordado de esa estrofa mientras hojeaba en mi mesa de trabajo cuatro libros (ahora estos folletos son más bien libros) dedicados a ofrecer a los niños de Bilbao un muestrario de juguetes para que puedan elegir su regalo de Reyes.
Y mientras hojeaba los libros, recordaba la estrofa de la zarzuela, cambiando un poco la letra; «Pobres - niños - los que tienen que elegir...». La he cantado mentalmente porque intenté con mucho optimismo contar los juguetes que se ofrecen en sus páginas pero lo tuve que dejar, porque casi me vuelvo loco.
Como solución, recurrí al sistema llamado 'ojo del buen cubero', haciendo un promedio por página y multiplicándolo después por el número de páginas. En total, creo que son casi tres mil las opciones que se ofrecen a los niños y me quedo corto, porque es posible que haya más folletos jugueteros que no han caído en mis manos contadoras.
Si ya nosotros, bilbaínos veteranos, teníamos nuestros problemas a la hora de elegir un juguete entre docena y media de modelos, ¿se imaginan el 'drama' de un niño de hoy, enfrentado a una oferta de tres mil juguetes? ¡Angelito!
Como me gusta ser meticuloso en mis cálculos (aunque me equivoque más de la cuenta), intenté ir contándolos página por página, pero, cuando llevaba ya un cuarto de hora pasando hojas llenas de fotografías a todo color, los ojos comenzaron a bailar dentro de mis órbitas, mi pobre cerebro empezó a echar humo y tuve que dejar la contabilidad juguetera porque me estaba mareando.
Lo digo y lo repito aunque sea sin música: pobres niños los que tienen que elegir. (Observen que no utilizo la fórmula inflagaitas de niños/as porque estoy de acuerdo con la globalización gramatical que ha incluido siempre a ellos y a ellas en el género masculino. Dicho sea con todos mis respetos para el género femenino).
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